El penúltimo raulista vivo

¿La fleur de Messí?

Anoche leía una columna de opinión de Hugo Cerezo en Marca cuyo titular era "Que le den el Balón de Oro ya". El destinatario de ese "que le den", un "que le den" positivo en este caso, no era otro que Lionel Messi, elevado a los altares por la inmensa mayoría del periodismo deportivo español. Si se lo dieran ya (al Balón de Oro me refiero) eso supondría una falta de respeto hacia los demás: el Ajax, por ejemplo, también está en disposición de ganar Liga, Copa y Champions como el Barça, que aún puede quedar eliminado en semifinales o, llegado el caso, perder la final del 1 de junio en Madrid. Si el Barça consigue el triplete no me cabe la menor duda de que Messi obtendrá el Balón de Oro, pero... ¿qué Balón de Oro ganará Messi? ¿El que vale o el que no vale? ¿El bueno o el falso? Porque, según los iluminati, el Balón de Oro que le dieron a Modric por sus éxitos del año anterior era de hojalata, así como los cuatro que Cristiano ganó en el Real Madrid; el que ganó en el United no, aquel estaba bien concedido, pero los cuatro que ganó en el Madrid se los quitó a Messi, que debería haberlos ganado todos, incluído el del año (no hace tanto tiempo de eso) que el Real Madrid ganó Liga, Copa, Supercopa europea y Mundial. Cuando la superioridad del Real Madrid fue total y el liderazgo de Cristiano indiscutible, nadie salió diciendo en abril eso de "que le den el Balón de Oro ya"...

Esa opinión es compartida por muchísima gente. Que le den el Balón de Oro ya... por lo que hizo ayer. Y debe ser que yo vi otro partido distinto. El partido que yo vi ayer estuvo ampliamente dominado por el Liverpool en la primera mitad y, hasta el segundo gol, que llegó precedido de un balón rebotado en el larguero, también en la segunda. Viendo el Barça-Liverpool de ayer, y no sólo el tercer gol de falta, que fue prodigioso, a quien deberían darle el Balón de Oro ya es a Mohamed Salah, que volvió loca a la defensa culé. Anoche, en El Primer Palo, había quien decía que si el balón lo tuvo el Liverpool fue porque la estrategia de Valverde consistió en cedérselo, pero de eso nada monada: el Liverpool tuvo más tiempo el balón porque se lo robó literalmente al Barça, se lo quitó; y, además, no lo tuvo para sobarlo sin sentido, que es lo que muchas veces sucedía con Guardiola. Eso es lo que yo vi, y tan raro no debo ser porque el propio Klopp dijo que quien no viera el partido completo podría decir cosas raras.

Lo que yo vi fue un futbolista desfondado, que por momentos buscaba el aire llevándose las manos a las rodillas e inclinándose cabeza abajo. Lo que yo vi fue un Barça que se quitaba el balón de encima porque le quemaba; y enfrente vi a un equipo más sólido que el año pasado en defensa pero no lo suficiente y, pese a todas las ocasiones que tuvo, romo en ataque. El Liverpool jugó mejor y perdió por 3-0. Y sobre el tercer gol: es una obra de arte, un gol perfecto en su ejecución y que, salvo milagro, coloca al Barça en la final, pero que vino precedido de un error arbitral descomunal puesto que es Messi quien golpea (más que golpear, agrede con el puño cerrado) a Fabinho, y no al revés. Anoche muchos amigos me mandaron la jugada, de la que por cierto no habló casi nadie y desde luego nadie en el canal que estaba transmitiendo el partido, y a todos les decía lo mismo: ¿Y qué queréis que os diga? Pero si ni siquiera se quejó Fabinho...

El liverpool fue mejor que el Barça y el Barça metió 3 goles, y yo no puedo ser crítico con eso ni me puedo quejar ni puedo protestar porque a mi Real Madrid le he visto muchas veces ser peor y acabar goleando a su rival. El Barça marcó 3 goles y el tercero fue maravilloso, pero fue fruto de una falta que cometió Messi sobre el defensa y no al revés. Es decir, el Barça tuvo suerte, probablemente la suerte del campeón a la que yo no definiré como "la flor". Porque nadie gana tres Copas de Europa seguidas por la flor, esa es una forma muy poco elegante de despreciar el trabajo de un entrenador. La suerte que tenemos este año es que si, al final, el Barça gana la Champions y a Messi le entregan el Balón de Oro que algunos reclaman ya para él, no habrá debate: será merecido. Y eso querrá decir que, como vengo sosteniendo desde hace tiempo, la Copa de Europa y no la Liga es la que marca la línea entre el éxito y el fracaso, entre el bien y el mal. Lo sé yo... y lo sabe el propio Messi.

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