El penúltimo raulista vivo

La final de Copa o el teatrillo chino de Manolita Chen

Alabo el gusto tanto del Fútbol Club Barcelona como del Athletic Club de Bilbao: efectivamente, el estadio Santiago Bernabéu es el mejor escenario posible para albergar una final de la Copa, no en vano ya lo ha hecho en treinta y tres ocasiones distintas, siendo de largo el Real Madrid el club de fútbol que más veces ha cedido gustosamente su campo para que se celebre la, hoy lastimosamente desacreditada por sus propios organizadores, "fiesta del fútbol español". No le puedo quitar por lo tanto la razón al portavoz culé, Toni Freixa, cuando dice que el campo merengue es el mejor, pero creo que, cuando añade eso de que "para el Bernabéu tiene que ser un honor albergar la final", lo hace con evidente malicia, dejando entrever que se están poniendo problemas y excusas para que eso no sea así. Pero para que la directiva del Barça pueda reeditar después de tantos años y volver a estrenar con éxito el teatrillo chino de Manolita Chen es imprescindible que alguien se dedique a subir y bajar el telón cuando lo precise Sandro Rosell, y ése papel lo ha vuelto a jugar lastimosamente la Federación Española de Fútbol.

El miércoles se anunció en Futboleros que el Real Madrid no podía albergar la final de Copa de este año puesto que el campo estaba en obras en esas fechas; aún así, el jueves salió un portavoz federativo diciendo que el estadio Santiago Bernabéu no estaba descartado y durante todo el fin de semana se ha seguido barajando esa posibilidad cuando, tanto Barcelona como Athletic y FEF, sabían perfectísimamente que no era posible; tan es así que este lunes, cuatro días después de conocida la noticia, se ha montado en Madrid un absurdo teatrillo cuya única finalidad, y aquí dejo al margen al Athletic, era la de colocar entre la espada y la pared al Real Madrid, que no tiene ni arte ni parte en esta historia. ¿Tan difícil era llamar por teléfono a Florentino Pérez para saber si era cierta o no la información de Marca TV?... Pues parece que sí.

Lo que un club que ha prestado su estadio únicamente en tres ocasiones para que se dispute la final de Copa pretendía de otro que lo ha hecho treinta veces más era lo que Sport y Mundo Deportivo reflejan en sus portadas de hoy: indisponerle ante las aficiones y forzarle a decir "no" de forma y manera oficial. Y fíjense lo que les digo: estoy convencido de que, de haber sabido que esto sería así, el Real Madrid habría estado incluso dispuesto a frenar las obras si tanto Fútbol Club Barcelona como Athletic Club de Bilbao se hubieran comprometido por escrito a tomar cartas en el asunto para impedir que se le faltara al respeto al Rey y se pitara el himno nacional español, como ya sucediera hace tres años en Mestalla. Un sector importante de los socios del Real Madrid, que al fin y al cabo son los dueños del club, ya dio su opinión el pasado domingo, en el transcurso del partido contra el Levante: con o sin arreglo de los cuartos de baño, con o sin la sillería levantada, su campo no se presta para determinadas cosas. La dignidad ante todo.

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