El penúltimo raulista vivo

La diferencia que existe entre la magia y un fondo de pensiones

Rick Parry anunció el otro día que se irá del Liverpool cuando finalice la actual temporada. A renglón seguido, y debido a que Benítez tuvo muchos problemas con el director ejecutivo, se dio por sentado que el madrileño continuaría en el club inglés. Rafa se apresuró a decir que esa interpretación era demasiado simple, pero es que el fútbol profesional está invadido por cuestiones tan simples o tan complejas como puedan serlo las de la vida diaria. Desde su etapa del Valencia, Benítez lucha por tener el control total y absoluto de la parcela deportiva; pero yo creo que Parry, que lleva doce años en el Liverpool, no deja de ver al español como un ave de paso y, por supuesto, no comparte su opinión. Ya sea por desgaste emocional o por ausencia de apoyo profesional por parte de Hicks y Gillett, Parry abandona y es lógico deducir que Benítez tendrá menos problemas a la hora de renovar su contrato.

También se da por hecho que Florentino Pérez tiene a Benítez entre sus candidatos a ocupar en el futuro inmediato el banquillo del Real Madrid. Teóricamente, con la salida de Parry, él también tendría que tenerlo más difícil a la hora de convencerle. Y yo me pregunto: ¿es eso tan terrible?... A mí me va a pasar como a Fernando Fernán Gómez con el cine y voy a tener que ir al fútbol de la mano de un crítico que sepa explicarme los partidos. Conocí a Rafa Benítez cuando entrenaba en las divisiones inferiores del Real Madrid y yo trabajaba en Radio España. Por aquel entonces no estaban de moda los analistas de fútbol internacional, de forma que cuando sonaba el nombre de un futbolista extranjero siempre llamábamos a Rafa, y él nos atendía muy amablemente. No sé cómo pero Benítez siempre sabía dónde, por dónde y cómo jugaba el tipo en cuestión. Es tan ordenado y meticuloso como el fútbol que quiere que practiquen sus jugadores y les mueve de aquí para allá como si fueran fichas de ajedrez. Otro Juande en realidad.

El miércoles observé a un equipo (Real Madrid) que no tiene fútbol para ganar la décima Champions League en 2009, y a otro (Liverpool) que tampoco lo tiene, pero que es probable que llegue mucho más lejos que su rival e incluso es factible que consiga el título... aburriéndonos a todos mortalmente. Y no seré yo quien diga que eso no resulta meritorio porque, salvo Gerrard, Torres y Alonso, tampoco creo que el Liverpool tenga mejores jugadores que el Real Madrid. Sólo existe una diferencia entre uno y otro: lo que se espera de ellos. No importa que el Liverpool se repliegue descaradamente atrás porque siempre les quedará un Benayoun que la enganche aunque sea a la "remanguillé". Y si no, el 0-0 tampoco es malo: en Anfield jugarán a lo mismo que jugaron aquí, ya sea con 1-0, 0-0 ó 0-1, porque nadie espera otra cosa de ellos. Pero del Real Madrid sí se espera algo diferente. Algo de lo que carecen los equipos de Benítez. En el Bernabéu esperan magia mientras que en Anfield con la entrada te regalan un fondo de pensiones.
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