El penúltimo raulista vivo

Ancelotti contra el laboratorio del Cholo

Parafraseando al dramaturgo británico Tom Stoppard podría decirse que el fútbol es un juego de probabilidades terribles. Por ejemplo: durante 14 largos años, que es justo el doble del tiempo que Edmond Dantés permaneció encerrado en If, el Atlético de Madrid fue incapaz de ganar al Real Madrid. Circularon bromas de todas las clases y memes de todos los colores e incluso apareció una pancarta, aquella que rezaba "Se busca rival digno para derbi decente", parodiando la falta de punch de los colchoneros. Seamos sinceros: ¿Qué posibilidades reales de escapar podría tener un humilde e inocente marino del siglo XIX injustamente encerrado en un apartado castillo tras la conjura traidora urdida por un grupo de amigos?... Ninguna. Pues, como en la novela de Alejandro Dumas II el Atlético de Madrid huyó y, de la mano de Simeone, regresó ni más ni menos que convertido en el Conde de Montecristo para vengarse del Real Madrid.

La situación es ahora precisamente al revés. El Atleti lleva un tiempo metiéndole mano al Madrid y las viejas pancartas burlonas sobre la falta de dignidad del rival han surgido ahora en el estadio Vicente Calderón. Los colchoneros se agarran al cambio de tendencia como si de un clavo ardiendo se tratara... pero los madridistas toman como referencia la final de Lisboa, aquella que acabó, casi al final del sueño, con un cabezazo y un coscorrón de Sergio Ramos. Más allá de sus últimos ataques de "entrenadoritis aguda", y pese a que sigo pensando que el Cholismo es una asignatura maría de Primero de Mourinhismo, a Simeone hay que reconocerle que tuvo el coraje necesario para ponerse a excavar en su celda, que luego contó con la inmensa fortuna de dar con un abate Faria, que huyó con gran ingenio haciéndose el muerto, que tuvo la fe necesaria como para creer en el sueño de un loco y viajar hasta Montecristo y que, por último, cuando ya casi nadie creía que el Atlético de Madrid pudiera regresar, retornó para vengarse.

Se acabó el cuento. O no. Pero es cierto que una eliminatoria de cuartos de final de la Copa de Europa no tiene que ver con nada. Hoy el Atleti juega en su casa... pero el Real Madrid lo hace en su competición, y eso no entiende de idas y vueltas. Con todos los futbolistas disponibles tanto para uno como para otro entrenador (no sucedió así en el llamativo 4-0 que no es referencia de nada) el fiel de la balanza acabará venciéndose de un lado o de otro por esos detalles que al principio parecen insignificantes cuando arranca una batalla así pero que vistos después al microscopio acaban siendo fundamentales. Y es ahí precisamente, en el laboratorio, con la bata blanca puesta, donde Diego Simeone se mueve como un pez lo hace en el agua. Tan cierto es que Ancelotti lo ha ganado todo varias veces con su "mano blanda" como que se encuentra ante un reto profesional indudable: demostrar que es capaz al fin de esquivar las trampas que, a buen seguro, volverá a colocarle el Cholo.

A continuación