El penúltimo raulista vivo

La crisis de un directivo

Me gusta mucho esta anécdota y por eso la repito en cuanto tengo la más mínima ocasión. Una vez le pidieron a Bill Shankly que dijera cual sería su junta directiva ideal, a lo que el entrenador, como siempre contundente, afirmó: "la junta directiva ideal estaría compuesta por tres hombres: dos muertos y un agonizante". A Shankly, un hombre del fútbol, un tipo que vivía las veinticuatro horas del día pensando en su deporte, le sobraban los directivos, no quería tener nada que ver con ellos, le estorbaban. La actual crisis del Athletic Club de Bilbao es, sobre todo, una crisis directiva. O, para ser más exactos, la actual crisis del Athletic Club de Bilbao es la crisis de un directivo, en concreto de su presidente, Fernando Lamikiz Garai. Del ambiente depresivo que rodea a los aficionados rojiblancos habla bien a las claras el hecho de que, medio en serio, medio en broma, vayan diciendo por ahí que su equipo no ha jugado la tercera jornada de Liga como todos los demás sino la cuadragésimo primera, sumando a las de este campeonato las treinta y ocho del anterior.

Y Lamikiz debe tener mala conciencia, desde luego, cuando está meditando dimitir. Ni siquiera una pañolada como la que se produjo el domingo pasado le haría marcharse si él creyera que había actuado con coherencia en el pasado. En una escena de "Snatch, cerdos y diamantes", una película de Guy Ritchie que me gusta mucho, un personaje ciertamente lamentable a quien apodan "Ladrillo" le suelta a uno de sus guardaespaldas lo siguiente: "¿Cuántas veces te he dicho que pensar te traerá problemas?". A Lamikiz siempre le ha traído problemas eso de ponerse a pensar en el futuro deportivo del Athletic. Pensó que lo mejor para el club sería prescindir de Ernesto Valverde y la jorobó. Para sustituir a Chingurri pensó en Mendilíbar y volvió a fastidiarla. Cuando la situación estaba más o menos tranquila prescindió de Clemente y lo complicó todo. Lo que hizo después entregándole el banquillo a Félix Sarriugarte fue tratar de localizar a otro Valverde. Entonces, ¿por qué echó al original? El quid de la cuestión podría encontrarse en esa comisión deportiva creada por Lamikiz y a la que Clemente tendría en sus oraciones tanto como Shankly tenía en las suyas a su directiva ideal. Hay quien dice que Sarriugarte sí podría recibir los consejos a los que hacía oídos sordos permanentemente "farolín".

Recuerdo que en la primera temporada de El Tirachinas hicimos el programa desde el Museo Guggenheim de Bilbao. Acudió, entre otros, "Chechu" Rojo. A mi pregunta de si el Athletic, con tal de salvar la categoría, estaría dispuesto a contratar jugadores extranjeros, se produjo en la sala un claro rumor de desaprobación. Yo creo que los seguidores del Athletic preferirían ver mil veces a su equipo en Segunda División antes que renunciar al único hecho que les diferencia del resto. Y por el camino que van puede que acaben por lograrlo. La cantera es importante para cualquier equipo del mundo pero, para el Athletic Club de Bilbao, Lezama es H2O. Y, desde el experto punto de vista de Clemente, no ha sido precisamente el oxígeno lo que más ha preocupado a los actuales responsables del club. Por eso no se lo piense usted más, señor Lamikiz. No se lo piense más porque eso traerá problemas.
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