El penúltimo raulista vivo

La Comisión del botellín, la Comisión del botellón

Preguntado por si la amenaza de un parón patronal podría perjudicar la imagen de la Liga de Fútbol Profesional, su presidente, José Luis Astiazarán, el mismo que cogió a la Real Sociedad hecha un brazo de mar y la convirtió en la vieja bruja húngara de Arrástrame al infierno de Sam Raimi, señaló que había que dar "un golpe de efecto". Uno no, varios; en concreto 694 golpes de efecto, que son exactamente los millones de euros que los clubes españoles de fútbol adeudan a Hacienda, que debe ser que en España somos todos menos ellos. Y puede que las reivindicaciones sean justas, habría que verlo, pero el momento y el modo en que se producen no puede ser más inoportuno... ¿Y para qué van a cuidar la imagen si está más tirada aún que la de Willy Toledo?

Si yo digo ahora que el chantaje de la LFP, que suele extender sus alfombras persas en el número 10 de la madrileña calle Hernández de Tejada, acontece en un país que tiene la mayor tasa de paro de su historia y que ha visto cómo el número de personas que no pueden trabajar se dispara bastante más allá de los cuatro millones, habrá quien se me lance rápidamente a la yugular acusándome de demagogo. Pero no es demagogia, no, sino la pura y cruda realidad diaria de cientos de miles de compatriotas nuestros. ¿Que quieren parar la Liga?... Que la paren. ¿Que luego se descuajaringa el calendario?... Pues que se descuajaringue, pero que paguen de una puñetera vez lo que nos deben a la voz de ya. Y que negocien con el Tato el porcentaje de las quinielas.

¡País!... La Comisión Antiviolencia más inútil del fútbol profesional europeo, la misma que persiguió indecorosamente a Mourinho por un quítame allá esas pajas, no escuchó los insultos racistas contra Marcelo en el Vicente Calderón ni tampoco las voces de aquellos que clamaban por la muerte de Cristiano. ¿Saben de qué estaban preocupados estos caballeros?... De que a la seguridad del estadio no se le pasaran por alto cinco latas de cerveza de 50 cl. La Comisión Antiviolencia, desde hoy la Comisión del botellín y del botellón, multó con 3.750 euros al Atleti por tres tristes Mahous, pero de lo otro ni idea, oiga, porque no lo reflejó en el acta el árbitro ni informó de ello el coordinador de seguridad: ¿qué partido estuvieron viendo, el Deportivo Pasto-Unión Magdalena?... Mourinho debe estar tronchándose todavía de la risa. Y con razón.

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