El penúltimo raulista vivo

La caza del gran elefante blanco

Hace más de dos años que llevo diciéndolo. En televisión lo expliqué con una pizarra y todo. Como todas las cacerías, la del Madrid también va por fases. Quiero decir que no se puede pretender abatir de un tiro al rinoceronte, al león, al tigre y al gran elefante blanco. En cualquier safari de pacotilla te explican que primero debes ocuparte de uno y luego de otro. Y por supuesto que no vale lo mismo abatir a una pantera que a un corzo, nada que ver uno con otro. Tengo amigos cazadores, sé de lo que hablo. Pero el objetivo de la cacería del Madrid no era (es) tampoco la pieza en cuestión sino el control del safari. Controlando el negocio o a quien lo lidere puedes subir el precio de las entradas a tu libre albedrío, decidir si hoy se cazan guepardos o se abaten iguanas y cuánto te va a costar que te acompañe ese día el ojeador de turno.

Por lo que yo sé, aunque puedo saber poco o sólo una parte del todo, Florentino Pérez habría tirado para adelante si José Mourinho hubiera decidido seguir, lo que pasa es que Mou tenía desde hacía tiempo la sensación de que su presencia ya era un problema para el club más que una solución y que los organizadores del safari no iban a apartar el dedo del gatillo. En una primera fase el objetivo el "clan de los portugueses" y todo lo que pasara por allí: Coentrao, que era un maleta y que además fumaba en las fiestas; Pepe, que era un loco que desprestigiaba la imagen del club; Carvalho, que nadie se explicaba qué hacía allí; Mendes, Faría, Louro... Después iban a por Cristiano, que si era un chulo, que si era un prepotente, que si había costado un ojo de la cara, que si se escondía en los partidos importantes, que si se llevaba mal con los españoles... Más tarde a por Mourinho, y ahí la lista de agravios es interminable. Y ahora, desbrozado al fin el camino de malas hierbas, el objetivo es el gran elefante blanco.

Posiblemente no haya elecciones a la presidencia del Real Madrid porque únicamente acabe presentándose un candidato. Lo mismo sucedió la última vez, cuando Florentino no había fichado aún a Mourinho, y en aquella ocasión nadie denunció lo antidemocrático de la situación. Y, salvo en el número de años que un socio debe llevar en el club para presentarse, ampliado ahora a 20 en asamblea, el pliego de condiciones es exactamente el mismo y está todo profusamente recogido en la ley de sociedades anónimas deportivas. El otro día dije en Real Madrid TV que a mí esos 20 años se me seguían antojando pocos y que yo los habría ampliado a 30: es la única forma de impedir que un paracaidista con la cara pintada e intenciones deshonestas acabe haciéndose fuerte en la sala de mandos, controlando las instalaciones y teniendo así libre acceso a la caja fuerte, el ultimísimo objetivo de una cacería que empezó... ¡con Pepe!...

Dicen que Florentino Pérez se encuentra más tranquilo cuando habla de lo económico que de lo deportivo, y es razonable que eso sea así porque el Real Madrid, que sigue siendo propiedad de sus socios y que no está a expensas de la inyección económica del jeque o del millonario ruso de turno, constituye un pequeño milagro económico, no en vano, y según la última lista Forbes, es el club de fútbol más rico del mundo por delante del mismísimo United, que no es propiedad de sus socios sino de unos empresarios millonarios. Hay quien, para desacreditar al actual presidente del Real Madrid, denuncia que esté ahí más por el interés particular que por el general y, al mismo tiempo, pone como ejemplo de candidato modelo (aquí nada es por azar) a Vicente Boluda, que al parecer no puede comparecer a los comicios por llevar menos tiempo del requerido como socio. Debe ser que, a diferencia de Florentino Pérez, el señor Boluda, el del famoso "chorreo", no tiene intereses empresariales pese a ser presidente ejecutivo y accionista mayoritario de un grupo empresarial que lleva su nombre y que, dicho sea de paso, llegó a contar en su día con la mayor flota controlada por una sola persona en toda Europa. Demagogia la justa...

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