El penúltimo raulista vivo

La cabeza de un futbolista del Real Madrid

José Antonio Reyes empieza a saber lo que es el Real Madrid. Uno, desde fuera, puede tener una percepción de las cosas. Uno puede, por ejemplo, recibir información del tipo de "el Real Madrid es el mejor club del mundo", "el más laureado", "el más exigente"... Pero una cosa es estar fuera y otra bien distinta es vivirlo todo desde dentro. Dice Reyes que sólo han perdido un partido y que ya parece que hubieran perdido la Champions League. Y efectivamente, querido Reyes, es así. Habéis perdido un partido y parece que habéis perdido la Champions porque eso es el Real Madrid. Es así, por lo menos, desde 1956, año en el que empezó a forjarse la leyenda. Ese es justamente el nivel de exigencia que ha convertido al Real Madrid en el mejor club del siglo XX según la FIFA.

Si se hubiera perdido un partido en Europa, sólo uno, y no diera la impresión de que ya se ha perdido la Champions, el Madrid inconscientemente dejaría de serlo, dejaría de ser el Madrid. De ahí que en el Madrid tengan que estar los mejores, futbolistas superlativos, deportistas que estén dispuestos a competir incluso mientras duermen. Y los mejores no pueden "restarle dramatismo" a la derrota del otro día, que es lo que ha hecho hoy Reyes. La derrota del otro día no habría resultado dramática en el Arsenal, por poner sólo un ejemplo. Pero en el Real Madrid cualquier derrota es dramática. ¿Por qué? Porque es el mejor club del mundo. ¿Por qué? Porque cualquier derrota es dramática. Y ahí entraríamos en un círculo vicioso que no nos conduciría a ningún sitio.

Lo que quiero decir con todo esto es que uno no puede venir al Real Madrid, cambiarse en ese vestuario, ponerse esa camiseta, saltar al estadio Santiago Bernabéu y luego seguir teniendo la cabeza de un futbolista del Arsenal. Uno debe quitarse cuanto antes la cabeza de futbolista del Arsenal y colocarse inmediatamente su nueva cabeza de futbolista del Real Madrid. La de Reyes está todavía en el viejo Highbury, ni siquiera en el nuevo Emirates Stadium. Pero Highbury, José Antonio, no era el estadio del mejor club del siglo XX. Podrá serlo del XXI, pero ni tú ni yo, salvo que inventen algo rapidito, estaremos aquí para comprobarlo. Cuando el domingo saltes al césped del estadio Santiago Bernabéu, querido Reyes, hazlo por tu bien con la nueva cabeza, la cabeza de un futbolista del primer equipo del Real Madrid Club de Fútbol. Convéncete cuanto antes de que una vez que estés ahí, bajo los focos, ya no te servirá para nada tu vieja cabeza del Arsenal. De ahí que el Real Madrid sea un club ciertamente dramático, sí señor. E imagino que lo será a mucha honra.
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