El penúltimo raulista vivo

La batalla de los SMS

Ha tenido que llegar al río la sangre de los SMS para que José Ramón de la Morena cite en la Ser a Pedro Muñoz, Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero, David Ferrer y Toni Nadal. El presidente de la federación española de tenis ha tenido que llamar machote ibérico a uno de nuestros jugadores más importantes, y éste ha tenido que llamarle chorizo para que tome cartas en el asunto el auténtico secretario de Estado para el Deporte. El otro, el químico, el que nombró la ministra que confunde los Juegos con la Copa Davis, elegida a su vez por el presidente a quien le excita compartir sanedrín con Relaño y Lama, se hizo una foto con Muñoz y Javier Duarte y salió corriendo como alma que lleva el diablo. Hoy, cuarenta y ocho horas después de que los mensajes de texto hayan salido publicados en toda la prensa, Lissavetzky ha llamado por fin a Muñoz para pedirle "la máxima mesura y prudencia".

Una cosa sí puede afirmarse de Muñoz y Moyá tras la exhibición impúdica de sus mensajes de texto: tienen mucho tiempo libre, demasiado en mi opinión. Si Muñoz hubiera dedicado la mitad de ese tiempo a hablar con los tenistas, estoy seguro de que Madrid no habría pagado el pato de sus propias frustraciones. No habría altitud capaz de frenar a Moyá si éste, en vez de responder al presidente de su federación riéndose de los errores de ortografía que comete, hubiera pensado un poquito más en el equipo español de Copa Davis que tanto dice defender. Si, en lugar de andar a la luna de Valencia, Lissavetzky hubiera estado trabajando en su despacho no habría sido necesario que hoy saliera diciendo que es imprescindible "abrir un proceso de diálogo que permita la convivencia". Primero deja que estalle la Tercera Guerra Mundial en el corralito de su colega, y luego sale impartiendo doctrina de baratillo. Este químico es la bomba.

No sé si el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, suplente del otro, del auténtico secretario de Estado, abrirá también un proceso de diálogo con Jordi Roche y Anna Pruna. En el tenis se le adelantó De la Morena y en el fútbol acaba de adelantársele Angel Villar, el mismo que se pasa la ley española que ha de cumplir todo el mundo por el mismísimo arco del triunfo. Villar ya ha estado limando asperezas con el presidente de la catalana, hasta el punto que el diario Sport deduce que no será demasiado complicado poner en marcha la vieja idea independentista de la Copa de las Naciones, torneo en el que podrían participar selecciones con y sin Estado propio. Ahora Villar, que anda de promoción por España, dice que sí a todo lo que antes dijo que no. ¿Cómo puedo esperar yo, cómo podemos esperar ninguno de nosotros, que Lissavetzky nos defienda?... Imposible.
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