El penúltimo raulista vivo

La auténtica y genuina voz del Real Madrid

Escribí ayer, y pido de antemano perdón por la autocita, que "al contrario de lo que algunos publican, Florentino Pérez está cada día que pasa más decidido a dejarle hacer (a Mourinho) y deshacer en paz y sin intermediaciones", y hoy mismo, ante los socios más veteranos del club, el presidente del Real Madrid ha hablado a pecho descubierto en defensa del entrenador portugués. Sus declaraciones, y las críticas posteriores surgidas entre algunos destacadísimos miembros del ala de los "maricomplejines" (copyright de Federico Jiménez Losantos, páguensele a él los royalties) del periodismo deportivo español, han provocado en mí algunas reflexiones que me gustaría referir aquí a continuación:

1) Me sorprende (o ya no) que a algunos sorprenda que el presidente del Real Madrid Club de Fútbol apoye sin fisuras al entrenador del Real Madrid Club de Fútbol que él mismo, y no un antecesor suyo, eligió, y a quien decidió por cierto contratar por cuatro años, dejando meridianamente claro que aquel era un proyecto a largo plazo, que era justamente lo que se le demandaba desde hace años a F.P.

2) Dejando a un lado la anterior cuestión, ya de por sí demoledora y que viene a refrendar que sólo en un club como éste puede resultar sospechoso su presidente por apoyar a su entrenador, yo me pregunto en voz alta lo siguiente: ¿A qué técnico se supone que debería haber mostrado su total apoyo el presidente del Real Madrid? ¿Al del Barcelona? ¿Al del Valencia? ¿A Gregorio Manzano? ¿A Quique Sánchez Flores?... ¿Y de qué entrenador tendría que haber dicho Florentino que encarna la "expresión del madridismo"? ¿De Pep Guardiola?...

3) Me sorprende (o ya no) que algunos se ceben con Mourinho (y a partir de ahora también con Florentino tras su decidido apoyo al portugués) porque éste atenta contra los valores universales del señorío que representa el Real Madrid y bla, bla, bla, bla, y esos mismos pasen conscientemente por alto que el líder de la Liga española se niegue a publicitar el nombre de España o tapen el hecho de que ocho jugadores de la Real Sociedad apoyen a los presos de la banda asesina ETA. Molesta el entrenador del Real Madrid cuando critica a un árbitro, como por otro lado hacen todos y cada uno de sus colegas de profesión cuando se sienten perjudicados, pero no lo hace por ejemplo Sandro Rosell cuando recibe a Florentino Pérez con un "bienvenido a mi país"; inquieta Mourinho cuando asegura con sinceridad que si a él le echan no irá al Málaga pero no que Agirretxe, Ansotegi, Mikel González, Labaka, Zubikarai, Bergara, Zurutuza y Aramburu respalden públicamente una manifestación a favor del acercamiento de los presos de la banda criminal a cárceles del País Vasco. Y el rollo ese de la política, el deporte y la mala mezcla que forman me lo conozco de memorieta.

4) Si Florentino Pérez se ha decidido por primera vez en todos sus años de mandato (2000-06 y desde 2009 hasta ahora) a apoyar tan claramente a uno de sus entrenadores ha sido porque José Mourinho ha sido también el primero en convertirse en la víctima propiciatoria de un ataque sin parangón diseñado clarísimamente en los despachos, sufriendo al tiempo en sus carnes una campaña de acoso y derribo de auténtico manual que forma parte de una estrategia más global cuyo único objetivo es lograr al precio que sea que este hombre no cumpla bajo ningún concepto y en ninguna circunstancia los cuatro años de contrato que firmó.

5) Harían bien en preguntarse esos que tienen desde el primer día, e incluso antes, a Mourinho en el punto de mira de sus Berettas cómo es posible que la Asociación de Peñas del Real Madrid saque una nota en apoyo del entrenador, y que luego sus socios más veteranos (aquellos que llevan siendo fieles al club de sus amores en algunos casos veinticinco años, en otros cincuenta y los más persistentes sesenta y que, por lo tanto, han sido testigos presenciales de todo eso a lo que otros se refieren de oídas) prorrumpan en aplausos y estallen en vítores ante la encendida defensa que el máximo mandatario del club hace de un técnico que resulta, según ellos, tan dañino y perjudicial.

6) Todo lo anteriormente expuesto no convierte desde luego a Mourinho en la "voz de la institución". La auténtica voz del Real Madrid, esa a la que se apela con tanta insistencia, la tienen única y exclusivamente los socios del club, los dueños, los propietarios, y nadie puede arrogársela a la fuerza por mucho que contraríe su línea editorial o vaya contra sus principios del lunes por la mañana. Y esos socios, que son los que sufren de verdad, ríen, disfrutan de lo lindo, lloran, se van sin cenar a la cama cuando pierde su equipo y sienten auténticamente esos colores, acaban de dictar sentencia. Punto en boca. Definitivamente sobran tantas palabras.

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