El penúltimo raulista vivo

Kubo, el clavo japonés ardiente al que no nos deja agarrarnos Zidane

De acuerdo, se trata de la pretemporada, en eso Benzema tiene toda la razón del mundo. Pero convendremos entre todos que los resultados de la preparación de la temporada oficial, o sea la pretemporada del Real Madrid, está siendo muy mala. Es posible que Zinedine Zidane haya dado con la tecla y que se estén haciendo las cosas fenomenalmente bien pero las derrotas ante el Tottenham y, sobre todo, la sonrojante ante el Atleti, no parecen indicar precisamente eso. También es posible que el Real Madrid no carbure en la pretemporada y luego, de repente, vaya como un tiro en la Liga, pero sería más lógico pensar que si uno juega muy bien en los partidos amistosos preparatorios del curso oficial lo hará luego muy bien cuando haya puntos en juego y al revés, que si uno juega muy mal cuando no se juega nada lo haga igual de mal cuando se juega algo.También es cierto que Karim, que ya lleva un tiempecito en el club, debiera saber que en el Real Madrid no hay pretemporadas ni gaitas y que aquí se le examina a uno del carnet de conducir incluso cuando tiene el coche aparcado en el garaje. He oído que Benzema se comportó como un gran capitán al decir que era la pretemporada y no puedo estar más desacuerdo; un buen capitán del Real Madrid habría salido a decir que es indignante que el Atleti te meta 7 y que el mejor club deportivo de la historia no puede perder ni a las chapas.

Pero no era de esto de lo que quería hablar, no, qué va. Quería hablar del pequeño Takefusa Kubo, que es el clavo japonés ardiente al que los madridistas nos podemos agrrar aunque ello nos suponga salir con las manos abrasadas. Hace algunos días hablé en El Primer Palo con Joan Miret, que es el preparador de porteros del Tokyo FC y que conoce bien al simpático (porque además de todo el chaval es muy simpático) Kubo, y me dijo que si le daban la oportunidad la iba a aprovechar. Pues bien: a Takefusa le han dado migajas de oportunidad, pedacitos muy pequeños de oportunidad, trocitos minúsculos de oportunidad y, pese a todo, los ha aprovechado. Kubo es lo mejor que le ha pasado al Real Madrid en una pretemporada aciaga y, aún así, Zidane sigue hablando de paciencia. Paciencia, ¿por qué? ¿Hasta cuándo la paciencia?

Di Stéfano no tuvo paciencia con la Quinta del Buitre, simplemente la alineó. Valdano tampoco fue paciente con Raúl, simplemente lo puso. Tampoco se fue paciente con Iker. Uno es paciente con el que no acierta, por ejemplo con Vinicius; el Real Madrid está siendo muy paciente con el bueno de Vini, del que se sigue esperando lo mejor, porque lo cierto y verdad es que tiene algún problemilla con la portería rival. La paciencia es una virtud porque demuestra capacidad de sufrimiento en la adversidad sin mostrar queja alguna, pero Butragueño, Michel, Martín Vázquez o Sanchis, que estaban tan tiernecitos como ahora pueda estarlo Kubo, no hicieron sufrir a don Alfredo sino que le dieron muchos motivos de satisfacción y desde el primer momento además. La edad no puede ser óbice para la titularidad en un equipo de fútbol ni creo que haya que ser más paciente con un chaval de 18 años que con un hombretón de 30. Por ejemplo: el Real Madrid fue muy paciente con Walter Samuel, que llegó al Bernabéu con 27 añazos.

Con Kubo no hay que ser paciente, a Kubo hay que alinearlo. Además no tienes absolutamente nada que perder. Si a Kubo le pones y Kubo está verde, el público lo reconocerá y avalará la opinión del entrenador: "¿Véis?" A Kubo hay que exhibirlo, pasearlo, hay que airearlo y no esconderlo como si te avergonzaras de algo. De Kubo hay que presumir porque, por si todo lo anteriormente expuesto no fuera suficiente, se lo quitaste al Barcelona en su cara. Y, si se me apura y al final no se ficha nada más potente, a Kubo no hay que llevarlo al Castilla para que lo cosan a patadas, no, hay que dejarlo en el primer equipo. Marco van Basten dijo una vez que si él había tenido diez entrenadores a lo largo de toda su carrera deportiva, de uno había aprendido algo, dos no le molestaron demasiado y siete trataron de joderle la vida. Aplícate el cuento de Van Basten con Kubo, Zizou, aplícate el cuento.

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