El penúltimo raulista vivo

Keylor, Courtois, Lopetegui, Pilatos y el Rey Salomón

Soy de la opinión de que el Real Madrid tiene que tener a los dos mejores futbolistas posibles por puesto... también en la portería. Es una posición muy particular la del portero, solitaria, individualista, incomprendida, físicamente cercana al resto pero, en el fondo, a miles de kilómetros de los otros diez compañeros; los aciertos del portero destacan más pero sus errores pueden pasar a los anales de la historia de las pifias. Por mucho que aparenten normalidad, dos porteros del mismo equipo únicamente pueden llevarse razonablemente bien si uno de ellos es titularísimo y el otro tiene dócilmente asumido su papel de actor secundario. Lo que quiere cualquier futbolista del mundo es jugar y el portero no es la excepción de esta regla, así que si tienes dos buenísimos porteros y decides rotar, como es ahora mismo el caso del Real Madrid, puedes lograr que los dos estén incómodos con su situación.

El Real Madrid viene de una etapa muy compleja en la portería. Durante muchos años Casillas fue el propietario de ese puesto porque era indudablemente el mejor pero, para contentarle, a Iker le fueron trayendo porteros que ni siquiera le llegaban a las rodillas y aquello acabó por adocenar al santo que acabó pensando en serio que él no tenía que entrenar. Su pereza, fruto de la seguridad, terminó siendo nociva para el club, y la afición se fracturó cuando un entrenador con las suficientes agallas como para agarrar al toro por los cuernos aunque se tratara de un mito tomó la mejor decisión posible para el equipo, que fue sentarlo. De Lopetegui, que fue portero antes que fraile, se esperaría que justo esa situación, la de tener dos buenísimos porteros, supiera gestionarla con normalidad pero, al parecer, su famoso plan consiste en un reparto equitativo de competiciones y minutos. Vamos, como el Rey Salomón, a la espera de que la madre de uno de los dos guardametas pida la suplencia para su hijo.

El caso es que, por mucho que adoremos a Keylor, que siempre será el portero de las tres Copas de Europa consecutivas, la gente tiene al final la sensación de que al costarricense se le ha entregado la Champions como premio a los pasados servicios prestados. No puedo decir que Keylor haya fallado, más bien al contrario, pero esta forma de afrontar el problema al más puro estilo Pilatos puede acabar pasando factura al Madrid si termina poniendo nerviosos... a los dos. Por edad y por proyección, todo el mundo da por hecho que Courtois, que acaba de llegar y que por lo tanto no tiene el ascendente del que sí goza sin embargo Keylor con el madridismo, acabará siendo titular. Pero el reparto de minutos traslada al exterior una sensación de provisionalidad y, también en este asunto, flota en el ambiente la nociva impresión de que la actual es una temporada de transición... a la espera de que vuelva a llegar Neymar. Peligroso, muy peligroso.

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