El penúltimo raulista vivo

Karim

Ahora que el Real Madrid acaba de ceder a Canales al Valencia me viene ipso facto a la cabeza el "caso Villa". Resulta que David tenía pie y medio en el Real Madrid (recuerdo perfectamente que Juan Cruz Sol, ojeador del Chelsea, descartó la posibilidad de que el club inglés fuera a por el delantero asturiano, dando por hecho que el chico acabaría en el estadio Santiago Bernabéu) pero Manuel Llorente se le subió en el último momento a las barbas a Florentino Pérez y, cuando estaba todo apalabrado, le pidió 50 millones de euros por el jugador. Villa acabaría fichando por el Fútbol Club Barcelona por 40 millones, 10 menos de los que se exigió al Madrid, pero, como no hay mal que por bien no venga, Karim Benzema, seis años más joven, acabó vistiendo de blanco por 36, 4 menos de los que los culés pagaron por David y 14 menos de los que pidió al Real el presidente del Valencia.

El Real Madrid sabrá, o a lo mejor no, qué es lo que hace o deja de hacer con sus operaciones estratégicas de futuro, pero lo que yo digo es que jamás en la vida cedería a uno de mis futbolistas a Barcelona, Sevilla o Valencia, que son tres clubes claramente antimadridistas. Aunque, como dicen los americanos, esa es ya una jugada pasada. De quien yo había venido aquí a hablar hoy es de Karim Benzema, uno de los grandes triunfadores de la pretemporada madridista. Dicen que, cuando Florentino Pérez no tenía aún claro si presentarse o no de nuevo a las elecciones, se reunió con su grupo de trabajo y les adelantó en rigurosa primicia informativa el nombre de sus cuatro nuevos galáctivos: Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y... Leo Messi. Los tres primeros llegaron, y puede que algún día se sepa por qué no vino el cuarto.

Karim Benzema tiene cosas de superclase, de futbolista de altísimo nivel. Es un 9 moderno, habilidosísimo y que, a las pruebas me remito, puede ayudar muchísimo al equipo. Que no es un jugador normal lo acredita el hecho de que, como pasa con Özil, en su contrato incluyera una cláusula por la cual cobraría un millón de euros más si ganaba el Balón de Oro. Karim tiene otra cosa buenísima: 23 años. A mí siempre me pareció una ganga, mucho más que David Villa, aunque reconozco que, como creo que también le pasó un poco a Mourinho, llegué a desesperarme con él. Pero parece que Benzema, más ligero de peso, más cómodo tras la necesaria presurización que supone recalar en el mejor y más exigente club de fútbol del mundo, ha despertado. Un gran fichaje. Conviene que se diga.

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