El penúltimo raulista vivo

Kaká: si está en condiciones, por supuesto... que no

De un tiempo a esta parte, y ya sean tirios o troyanos, los entrenadores del Real Madrid han aparecido ante el gran público con una imagen distorsionada de técnicos tutelados por la superioridad, marionetas que al final siempre terminaban haciendo lo que les pedían sus jefes con tal de seguir un ratito más en el banquillo. Otra leyenda negra. Y, al contrario de lo que alguien podría pensar, no tiene que ver con el carácter o con el curriculum vitae del entrenador en cuestión puesto que también se dio con Fabio Capello, que lo había ganado todo y que lleva eso de ser propietario de una fortísima personalidad, de quien el antiraulismo casposo, el mismo que hoy arrastra la lengua por la tierra contemplando al 7 dándole sombra al botijo, lo esperaba todo y al final se quedó nuevamente con las ganas: "a ver quién obliga a Capello a que alinee a Raúl, con este sí que no va a poder"; pues una de dos: o Capello también le tenía miedo a Raúl o el italiano creyó, como les sucedió a todos y cada uno de sus antecesores y sucesores en el cargo, que no contar con el gran capitán sería un suicidio.

Como decía, el tema de Raúl, otra falsedad indemostrable, hizo mucho daño a la imagen de independencia que debían trasladar al exterior todos los ocupantes del banquillo más caliente de la historia del fútbol mundial. Si "el de arriba" fichaba y dibujaba el once titular en una servilleta de papel, ¿para qué necesitaba entonces un entrenador?... Muy fácil: Lorenzo Sanz, Florentino Pérez o Ramón Calderón sólo querían de él su carnet profesional, así de claro. Sin embargo Pellegrini ha hecho algo que no hicieron ninguno de sus antecesores en el cargo y ha sentado a Raúl en el banquillo de forma continuada por primera vez en los últimos quince años, pero, aún así, después de una muestra de coraje tal que resulta imposible que no nos vengan a la cabeza las aventuras del Sastrecillo Valiente, el chileno no ha podido deshacerse de ese perfil de "hombre de empresa" y entrenador fácilmente manejable.

Ayer le hicieron a Valdano una pregunta capciosa y él probablemente respondió una cosa queriendo decir otra distinta. Sé de buena tinta que, tras verse en la televisión, Jorge intentó aclarar su postura. Preguntado por si Kaká debería jugar el partido del sábado que viene contra el Barcelona, el director general del Real Madrid respondió con un escueto "si está en condiciones, por supuesto", lo que ha sido rápidamente interpretado como una "recomendación" de la mano derecha del que manda hacia el entrenador de la primera plantilla, algo así como un "si sabe lo que le conviene pondrá a Kaká". Sinceramente pienso que, independientemente del resultado del partido contra el Barcelona y lo que pase al final con la Liga, la suerte de Manuel Pellegrini ya está echada. Y, por añadir la opinión de alguien que ni es ni jamás será director general del Real Madrid, yo diría que si el chileno sabe lo que le conviene no pondrá a un futbolista que sale de una lesión en un partido que dejará chica la batalla de Perseo contra Hades. Kaká podrá o no estar en condiciones médicas el sábado, pero mucho me temo que para asistir a su gran partido, ese partido que la afición lleva esperando de él desde septiembre, habrá que esperar a la próxima temporada. Porque el dios del inframundo no se anda con chiquitas y Zeus está en horas bajas.
A continuación