El penúltimo raulista vivo

Kaká: el sueño de una noche otoñal

Otro motivo más de queja a cuenta de José Mourinho, que al paso que vamos habrá conspirado para asesinar a J.F.Kennedy: el que anoche, en el trofeo que lleva el nombre de Santiago Bernabéu y en el partido amistoso que sirvió para homenajear a Alfredo di Stéfano, en su estadio y ante los únicos propietarios del Real Madrid que, a estas horas de la tarde y salvo mejor opinión u información continúan siendo sus socios, el técnico portugués cometiera la tremenda felonía de no contar con Casillas, Ramos, Pepe, Marcelo, Xabi, Cristiano y Di María. El motivo de queja es, como siempre, única y exclusivamente externo porque, salvo honrosísimas excepciones, estoy seguro de que la mayoría de los dueños habrá entendido a las mil maravillas sin necesidad de que se lo expliquen que esos siete titularísimos se pierdan el intrascendente y festivo partido ante el Millonarios antes que hacerlo en el pasado ante el Rayo Vallecano o en el futuro ante el Depor, con puntos en juego.

Por cierto que ante el equipo bogotano brilló Kaká, sí, Kaká, Ricardo Izecson dos Santos Leite, autor de tres de los ocho goles anotados por el equipo madridista. De todos es conocida la situación del brasileño: el Real Madrid quiso desembarazarse de él a toda costa pero el Milan, que fue el único club que tiró a puerta, no estaba dispuesto a pagarle a un futbolista que ha sido un crack pero que hoy está indudablemente de vuelta de todo el auténtico pastizal que cobra; colocado ante esta incómoda tesitura, Mou hizo de la necesidad virtud asegurando que, ya que estaba ahí y en vista de que el jugador no pensaba renunciar ni a un euro de su contrato, contaría con él; ayer, tras su buena actuación en un partido de exhibición, el portugués declaró que Kaká se había ganado el derecho a volver a entrar en su cabeza.

A Mourinho le cuesta poco decir que Kaká se ha ganado a pulso volver a entrar en su cabeza, aunque en ese puesto yo creo que está clarísimamente por detrás de Modric y de Özil. Puede que sí haya llamado a la puerta de la del entrenador, pero en mi opinión las cabezas de los socios y aficionados madridistas están directamente en otra onda. Ojalá tenga que comerme mis palabras pero tengo para mí que, por muchas declaraciones de intenciones, este chico está inevitablemente abocado a jugar los minutos de la basura en un equipo que está obligado a competir cada balón y con un técnico que exige eso a diario. Yo creo que lo de ayer, ante el Millonarios, fue un sueño otoñal después de otros sueños de invierno, de primavera y de verano que acabaron todos y cada uno de ellos convertidos en inevitables pesadillas.

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