El penúltimo raulista vivo

Joseph Blatter, el brazo tonto de la ley

Joseph Blatter, como Platini, es un auténtico vividor y un trepa. Pero lo que separa al primero del segundo es que mientras que Blatter estaba regándole el ficus a Havelange y poniéndose a los pies de su señora, Platini estaba ganando la Copa de Europa con la Juventus de Turín. Blatter, como Platini, Villar o Sánchez Arminio, es el brazo tonto de la ley que impone un sistema sectario, injusto y profundamente desleal, un auténtico caos de amiguismo. La FIFA es, y para que nos entendamos de una vez por todas, un moderno patio de Monipodio en el que se ofrece cobijo a gentes sin oficio ni beneficio. Lo peor de la sociedad está ahí, justamente ahí, y Blatter es el reyezuelo de estos auténticos caraduras. El sistema es incapaz de producir gente inteligente y competente porque está integrado por personal más preocupado de guardarse su propio culo que de otra cosa.

Este caballerete lleva ahí desde 1975, que se dice pronto, viviendo del cuento y dándole al canapé de salmón como si no costara, que en realidad no cuesta porque tanto FIFA como UEFA y federaciones nacionales viven de los clubes de fútbol. Literal. Los clubes ponen jugadores, estadios y aficionados mientras que los Hirudo medicinalis, o sea las sanguijelas, se dedican a chuparle la sangre a todo el mundo, de ahí probablemente el aspecto coloradote y rollizo que tiene todo el santo día Blatter, que lleva 38 años sin bajarse del coche oficial. Pero vayamos al grano. Lo sustancial no es que un tonto haga tonterías sino que ocupe un puesto de responsabilidad en el que parte, reparte y se queda con la mejor parte. El desprecio hacia Cristiano Ronaldo no es, por supuesto, la primera chifladura que comete este caballerete, ni será tampoco la última.

No nos quedemos en el detalle de la insignia de oro y brillantes que el Real Madrid decidió conceder en su día a este bobo solemne. Profundicemos. Tras el desplante de Blatter hacia Cristiano y la institución blanca, una escena que firmaría cualquier borrachuzo a las seis de la mañana, no hay más que darle nuevamente la razón a José Mourinho o al propio Cristiano cuando decidieron ausentarse de una gala del Balón de Oro que está tan podrida y prostituida como la propia FIFA. Es cierto que jamás debió entregársele dicha insignia y apoyo la tésis de que ahora debería arrancársele del ojal de la chaqueta. Pero, más allá de que yo le habría hecho el control de alcoholemia a la conclusión del acto, lo que demuestra la actitud de este individuo es la absoluta orfandad en la que se encuentra ahora mismo el Real Madrid. La ecuación es clara: puesto que Blatter te va a quitar se hace imprescindible quitar de ahí cuanto antes a Blatter.

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