El penúltimo raulista vivo

Jackson Five

Jackson Martínez le ha durado menos de siete meses a Simeone. No es el jugador que menos le ha durado (ese dudoso honor lo tiene Alessio Cerci, que aguantó cuatro meses) pero casi. Así, a vuelapluma, no estaríamos hablando sólo de un Jackson sino de cinco, los Jackson Five: Mandzucik, Jiménez, Torres y los ya citados anteriormente Cerci y Jackson, que daría nombre al grupo de principales damnificados hasta la fecha del entrenador del Atlético de Madrid. En realidad, tal y como yo lo veo, el auténtico éxito de Simeone no ha consistido tanto en tejer una táctica infranqueable, un esquema que ha convertido a su equipo en insufrible para el rival, sino en conseguir que fuera de él, fuera del terreno de juego, el periodismo deportivo y la afición colchonera le sean tan leales como Godín, Juanfran o Koke dentro. Siempre hay una explicación lógica para los devaneos del Cholo, siempre existe una justificación, una escapatoria, una salida por el patio trasero: uno era un petardo, otro no se adaptó, otro no rindió, otro vino aquí sin su consentimiento y Torres... en fin, Fernando es un símbolo, sí, todo lo que tú quieras, Niño, todo lo que tú quieras, pero convendrás conmigo en que ya no eres ni la sombra del que fuiste un día, ¿verdad?... No estamos para simbolitos, Fernando, no estamos.

Para el "caso Jackson" a Simeone se le ha preparado sobre la marcha otra coartada ad hoc: el chico vino por treinta y muchos y se va por cuarenta y pocos, todo un éxito económico, un pelotazo vaya. Y además, por si el asunto de las perras no fuera esencial en el negocio del fútbol, se hace caja pensando en el regreso de Costa en junio... ¿Junio?... Pero, ¿no estamos aún en el mes de febrero? ¿Y Costa no pertenece al Chelsea? ¿Puede Diego acaso jugar contra el PSV dentro de tres semanas?... Parece complicado, ¿no?... Lo mismo Hiddink no le deja. El blindaje protector del entrenador del Atlético de Madrid es extensible, claro, al club en su globalidad: ¿Alguien se imagina que el Real Madrid se deshiciera de un jugador a mitad de temporada y, en defensa de semejante decisión, se alegaran motivos económicos? ¿Alguien tiene tanta imaginación como para intuir qué se diría en las tertulias radiofónicas y televisivas y qué se escribiría en los diarios deportivos si Florentino Pérez hubiera dicho un 22 de enero de un jugador suyo que era "uno de los mejores delanteros de Europa por no decir el mejor" y acabara echándolo once días más tarde?... Difícil imaginarlo, ¿no es cierto?

Con Jackson sólo hay dos caminos: si Cerezo tenía razón y el delantero es uno de los mejores de Europa, entonces es que Simeone ha sido incapaz de sacarle partido. ¿Es tan malo Jackson Martínez?... No lo parece, la verdad: Jackson venía de marcar 31, 29 y 34 goles respectivamente en sus tres temporadas con el Oporto; de hecho, el peor promedio goleador del colombiano se produjo en el año de su debut con Independiente de Medellín, allá por 2005: entonces marcó 4 goles en 11 partidos y ahora se marcha del Atlético de Madrid habiendo marcado 3 en 22. Jiménez podía ser un tiro al aire, Cerci un futbolista inadaptado, Siqueira un bluf, Mandzucik un jugador demasiado problemático y complejo y Torres un símbolo en plena retirada, sí, vale, de acuerdo, pero no da la impresión de que Jackson fuera el pésimo delantero que ha acabado siendo en el Atlético de Madrid. ¿Entonces? ¿La culpa de quién? ¿De Caminero? ¿De Cerezo? ¿De la ciudad de Medellín? ¿De quién?...

Claro que todas las sombras, que ya empiezan a ser habituales, del señor Simeone las tapa el rendimiento general del equipo. Y aquí llega otra interesante cuestión periodística: ¿Cómo tratar al Atlético de Madrid, como a un equipo grande o como a un equipo pequeño y que vive a la sombra de Real Madrid y Barcelona?... Si tratamos al Atlético como lo que es, un equipo grande, y no como lo que pretende hacernos ver su entrenador que es desde que llegó, un equipo pequeño, habrá que recordar que el Atleti va por detrás del Barça en la Liga y acaba de ser eliminado de la Copa por el Celta de Vigo, que tiene cinco veces menos presupuesto que él; también habrá que recordar que el último título que el equipo rojiblanco ganó con Simeone, la Supercopa de España, lo consiguió en agosto de 2014, hace un año y medio. No espero nada de los adoradores del Simeone de Oro o del perioatletismo más cerrado, pero... ¿no sería hora de que empezáramos a exigirle al Cholo como al resto de entrenadores del fútbol mundial? ¿Cuánto más durará su bula?...

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