El penúltimo raulista vivo

Isinbayeva tendrá que esperar

La pertiguista rusa Yelena Isinbayeva tendrá que esperar mejor ocasión. Estaba cantado que el Príncipe de Asturias de los Deportes 2006 sería para la selección española de baloncesto porque lo contrario habría constituido un auténtico escándalo. Efectivamente los chicos del Marqués de Samaranch se pegaron la correspondiente comilona y, tras el autohomenaje anual, se limitaron a  rubricar la decisión de un jurado más numeroso y cualificado ya que España entera había decidido el pasado domingo que su selección de baloncesto era justa merecedora del premio compuesto por 50.000 euros, una escultura de Miró, un diploma, una insignia y el cariño, el respeto y la admiración de toda una nación.
 
Anoche, en "El Tirachinas", les pregunté a mis compañeros desplazados a Belfast si hasta allí les había llegado el insistente rumor de que Luis Aragonés iba a ser sustituido en breve por Pepu Hernández. Sólo diré que Quique Guasch casi me retira la palabra. Era, claro, una broma, pero con un fondo de amarga realidad para todos aquellos que nos consideramos "futboleros" desde nuestra más tierna infancia. La comparación no es odiosa sino inevitable. De hecho, el propio Luis Aragonés dijo ayer que tenían que "aprender de la selección de baloncesto y de otras como ella". Sí, también de otras porque, aunque ahora estemos viviendo el "boom" del baloncesto, las selecciones españolas de balonmano, waterpolo, fútbol sala o hockey sobre patines, por poner sólo algunos ejemplos, son también selecciones de éxito. Luis ha amagado, pero soy ciertamente pesimista en cuanto a que Villar acabe rematando. Y mucho menos de cabeza.
 
"Pregunten del Irlanda del Norte-España", imploró Paloma Antoranz, jefa de prensa de la Federación Española de Fútbol, en medio de la rueda de prensa ofrecida por Pernía, Raúl y Xavi. Paloma pedía un imposible. ¿A quién le interesa el Irlanda-España? La gente está muy quemada. Y de hecho el subidón de lo conseguido en Japón también ha sido fruto del tremendo batacazo, casi coincidente en el tiempo, del equipo dirigido por Luis en Alemania. Los aficionados han observado muchas diferencias, demasiadas. Del trato calamitoso ofrecido en Kamen, y contado aquí mismo con pelos y señales, hemos pasado al espectáculo de presenciar al NBA Pau Gasol, muletas en ristre, dando saltos de alegría y ondeando, orgulloso, la bandera de España. Isinbayeva, pues, tendrá que esperar. Y no sólo ella, también Rafa Nadal, Zinedine Zidane o mi admiradísimo Andre Agassi. Todos han sido víctimas de la riada del baloncesto español.
A continuación