El penúltimo raulista vivo

Ironías de la vida

Supongo que, pase lo que pase el viernes, en el imaginario colectivo madridista ha calado ya la idea de que la temporada que concluye es un fracaso. Claro que generalizar siempre es injusto y seguro que habrá quien prefiera hablar de proyectos, ideas, trabajo diario y otras zarandajas semejantes pero me da en la nariz que la mayoría de los socios no cambia la tranquilidad de la etapa de Calderón (que tendría sus cosillas pero al fin y al cabo ganó dos Ligas durante su presidencia), Schuster o Capello y Nanín por la más ruidosa de Florentino y Mourinho. Porque el anterior presidente no trajo a Schuster o a Capello para ganar la Copa de Europa, nada de eso. De hecho, desde la última que se ganó con Del Bosque, Mourinho es el primer entrenador al que se ficha con la condición de ganar la Champions. Mou no ha ganado la Champions luego la temporada es un sonoro y rotundo fracaso. Una ironía.

Decía que en el imaginario colectivo madridista ha calado la idea de que la temporada que concluye es un fracaso pero no culpo a los aficionados merengues por ello. Resulta mentalmente imposible soportar la propaganda mediática a la que se somete al socio del Real Madrid por tierra, mar y aire. Porque lo que quiere el socio del Real Madrid es que su equipo gane siempre y lo haga jugando muy bien al fútbol y, como el equipo se descolgó bien pronto de la Liga, todo lo que no fuera ganar la Décima era un fracaso. Eso es, al menos, lo que dicen todos los especialistas. De las 58 ediciones de la Copa de Europa disputadas hasta la fecha el Real Madrid ha ganado 9, un 15% aproximadamente, de forma que el mejor club de fútbol del siglo XX según la FIFA se ha tirado fracasando el 85% del tiempo restante, y eso siendo el club que más Copas de Europa ha ganado de largo. Se podría decir que el fútbol es un deporte de fracasados. Otra ironía.

Antes de saltar al cesped el ganador de la Copa es el Atlético de Madrid por varios motivos. El primer motivo es que si vuelve a perder con el Real Madrid no sucederá nada que no venga ocurriendo desde hace 14 años. El segundo motivo es que el equipo de Mourinho, cuya última proeza ha consistido según algunos en lesionar a Varane, entrará fracasado e, independientemente del resultado final, saldrá fracasado puesto que su objetivo era ganar la Copa de Europa, que era para lo que se contrató a Mourinho. El tercer motivo, tal y como apuntó acertadamente Simeone, es la diferencia de presupuesto entre uno y otro club y que, pese a que el equipo colchonero se presente a la final por una cuestión de lealtad institucional al Rey Juan Carlos, obliga al Madrid a ganar siempre y en cualquier circunstancia al Atleti. El cuarto motivo es que Mourinho no está pensando en la Copa sino en el Chelsea o, dependiendo de la hora del día, el PSG. Y el quinto y fundamental motivo es que lo dicen muchos periodistas deportivos. Pese a todo, y ante la inminencia de un nuevo fracaso madridista, sí se puede confiar en algo: los jugadores harán la alineación y decidirán cómo y dónde colocarse para hincarle el diente a su rival, una autogestión que tendrá muy merecida Mourinho por pretender responsabilizarse en exclusiva y de una forma enfermiza del once titular. Tercera ironía.

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