El penúltimo raulista vivo

Invisible en el nirvana culé

De lo que al parecer se ha hartado definitivamente Valdés de una forma tan violenta (cabe recordar que su contrato expira en junio de 2014, dentro de un larguísimo año y medio) y sorprendente es de seguir siendo el hombre invisible del mejor Barcelona de la historia según todos los especialistas consultados. No es la primera vez que Víctor se queja del escaso reconocimiento mostrado por su club de toda la vida ni tampoco ha sido ésta la primera ocasión en la que nos ha pillado a todos absolutamente fuera de juego con su actitud. Por lo que sé de Víctor no es la clase de jugador a quien pueda tomarse precisamente por tonto o que necesite de un representante que guíe su destino cual perro lazarillo: él envío por delante a los suyos con la misión de informar al Barcelona de su decisión firme de no continuar una vez finalizado su contrato.

Así que aquel niño que sufría lo indecible siendo portero y que años más tarde se permitió incluso el lujo de retar al mismísimo Van Gaal acaba de abrir ahora un irreverente butrón en el nirvana azulgrana. El barcelonismo podría habérselo esperado de cualquiera salvo de él que ingresó en el club a la temprana edad de diez añitos procedente de la peña Cinc Copes y que, salvo el paréntesis tinerfeño que por motivos familiares se vio obligado a abrir nada más arrancar su carrera, no ha vuelto a moverse de allí. El barcelonismo podría habérselo esperado de cualquiera salvo de él y el mundillo del fútbol directamente no se lo habría esperado de nadie, tampoco de él, puesto que el club culé atraviesa de largo el mejor momento deportivo desde que fuera fundado a finales del siglo XIX.

Hay que reconocer que la táctica de Valdés para hacerse visible a ojos del barcelonismo ha dado un resultado fantástico. Por primera vez en mucho tiempo no se habla de Messi, Iniesta o Xavi sino del último hombre, del hombre encargado de evitar que un equipo que tiene tanta facilidad para margar goles acabe encajándolos. Valdés coloca al club en una situación complicada puesto que no va a ser sencillo sustituirle con garantías de éxito, pero también se coloca a sí mismo en un brete anunciando con tanta antelación su decisión de marcharse porque cada una de sus acciones pasarán a ser escrutadas, indagadas, escudriñadas con especial delectación. En el partido contra la Real Sociedad, el primero por cierto que el Barcelona pierde en la actual Liga, ya se ha debatido de forma torticera sobre si V.V. pudo haber hecho un pelín más de lo que hizo. Del paso que Valdés ha dado podrá decirse cualquier cosa menos que no es valiente y ciertamente intrigante; intrigante, sí, porque seguro que existirán poderosas razones que hoy desconocemos para que Víctor dé un triple salto mortal yéndose de su club en la flor deportiva de la vida.

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