El penúltimo raulista vivo

Imposible empezar con mejor pie

Siete veces ha pronunciado Mourinho el verbo ganar en su presentación oficial como nuevo entrenador del Real Madrid. Tampoco han sido tantas, más aún teniendo en cuenta que la rueda de prensa ha durado cerca de una hora. Una vez cada ocho minutos y medio. Pero el espíritu de las respuestas del portugués ha estado imbuido de un carácter sensato, ecuánime, moderado, responsable y ganador, sobre todo ganador, desde el minuto uno hasta el sesenta. Yo veo a Mourinho como un híbrido entre Reinhold Messner y Sherlock Holmes o el sosias médico de éste último, el doctor House. Del alpinista italiano que se convirtió en el primer hombre en escalar los catorce ochomiles del planeta tiene el instinto aventurero e inconformista de quien no espera a que le traigan plácidamente las victorias a casa sino que va él a buscarlas, mientras que de "Holmes-House" posee un carácter analítico atento a captar cualquier vibración, ya sea positiva o negativa, para apuntarla mentalmente y ponerle remedio al instante.

Quien esperara un show se habrá llevado una tremenda decepción puesto que Mourinho ha estado contenido, amable, respetuoso y formal durante toda su comparecencia ante los medios de comunicación. Sólo se ha soltado el pelo una vez y ha sido cuando alguien le ha insistido en el estilo defensivo con que dota a sus equipos. Mourinho, y en eso no se ha distinguido demasiado del resto de entrenadores del mundo, se ha quitado de un zarpazo el molesto sambenito aduciendo en su defensa que ha jugado tres finales europeas y las ha ganado todas, marcando además 8 goles. Y a renglón seguido ha querido diferenciar entre lo que supone el juego defensivo y la organización del juego en la que todos los futbolistas, también los atacantes -y ahí ha hecho referencia a Pandev, Milito, Eto'o, Sneijder y Motta- tienen que estar necesariamente implicados en la tarea de impedir al precio que sea que marque el equipo contrario.

El "minuto de oro" ha sido sin duda alguna el referido a Raúl. Cuando le han preguntado cuándo iba a hablar con el capitán, Mourinho ha respondido con un lacónico "ya lo he hecho. Desayuno, Valdebebas y Raúl. Pero en la conversación no entra la prensa". Y cuando le han insistido a propósito del 7, el nuevo técnico blanco ha contestado lo siguiente: "quien no está en la historia del Real Madrid soy yo, Raúl sí está en la historia del club y debo respetarle". Resulta que en una mañanita suelta por las calles de Madrid, José Mourinho ya ha tenido más consideración hacia uno de los emblemas de ese equipo que muchos socios y aficionados que dicen ser madridistas de corazón y profundos conocedores de la historia del club. Luego el capitán merengue se quedará o se irá, jugará diez, cien, mil minutos o ninguno, pero de momento, atento como siempre a los gestos y a la importancia esencial de la simbología del fútbol, el entrenador ha sabido darle a Raúl el trato que otros teóricamente más cercanos le llevan regateando cicateramente tres años. Imposible empezar con mejor pie.
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