El penúltimo raulista vivo

Impidamos otro Maracanazo

Uno no sabe si James Rodríguez lloraba ayer de pena por la eliminación de Colombia en el Mundial o de dolor por los hachazos que le pegaron los brasileños. Porque Neymar tuvo que salir en camilla por una acción puntual, sí, pero a J.R. le cosieron literalmente a patadas. Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Diego Armando Maradona: ¿Qué partido vieron en FIFA?... El arbitraje del español Velasco Carballo no fue tan descarado como el del partido inaugural (aunque Blatter siga viendo penalti) pero fue desgastando poco a poco a la mejor selección colombiana que uno recuerda desde la de Valderrama e Higuita. Una jugada, y otra, y otra más, y siempre barriendo para Brasil que probablemente debiera haberse quedado sin David Luiz y seguro que debió quedarse sin Julio César en la jugada del penalti: ¿Con un jugador menos durante quince minutos?... Quién sabe...

Cómo sería la cosa que hasta el sonriente Radamel Falcao, el hombre tranquilo, el futbolista afable, el jugador cercano, perdió la paciencia y en su cuenta de Twitter dijo lo siguiente: "Para el próximo partido acuérdense de llamar al árbitro, que hoy no vino". Pero Velasco sí fue, vaya que si fue. Diera la impresión que, desde que arrancara el Mundial, el lema de la FIFA es "evitemos otro Maracanazo". El fútbol de la selección anfitriona es tan desasosegante, tan poco ilusionante, a ratos tan deprimente, que el periodismo deportivo empieza a ensalzar el orden de los de Scolari sobre el terreno de juego, la raza. Viendo ayer el partido saqué la conclusión de que Colombia tenía miedo, sí, pero no a Brasil sino a la FIFA.

Evitemos, pues, un nuevo Maracanazo. Impidamos que la gente se arroje desde las ventanas. Aplaquemos el estado de ansiedad que llevó a Thiago Silva a ponerse a llorar como un niño. Evitemos, impidamos y aplaquemos pero no digamos luego que este Mundial se jugó por parte de todo el mundo en igualdad de condiciones. El Mundial tiene que ganarlo Brasil sí o sí y, salvo que la superioridad de su rival (el próximo Alemania) sea muy notable, lo cierto y verdad es que la anfitriona siempre contará con el empujoncito de la mano que mece la cuna. ¿Qué partido ha visto la FIFA?... Muy sencillo: el que quiere ver, el que necesita ver, para el que lleva trabajando desde el primer día. Y Blatter feliz.

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