El penúltimo raulista vivo

Hugo hizo lo que quiso hacer Simeone

El estreno del nuevo Metropolitano, que ha quedado precioso, estuvo ligeramente empañado por la absurda polémica surgida a propósito del Paseo de la fama que los propietarios del club, que no son los socios sino los señores Gil y Cerezo, decidieron instalar alrededor del campo. A mí, y ya lo he dicho más de una vez, el criterio me parece correcto: "Futbolistas que hayan jugado más de 100 partidos con el Atlético de Madrid". Puede que lo mejor hubiera sido desechar la idea del Paseo pero, una vez que decides ir adelante con ella, ¿dónde colocas el filtro? ¿Futbolistas que gusten a todos los atléticos?... No es serio. Preguntado por ello, Cerezo respondió el otro día lo siguiente: "A quien no le guste, que vaya a hablar con las placas". Tampoco esto es serio, la verdad.

La placa de Hugo Sánchez va a ser, sin duda, la que dé más trabajo a los equipos de limpieza de la Comunidad. El otro día amaneció cubierta de excrementos y escupitajos, y me temo que va a convertirse en una escatológica tradición. No hay perdón para Hugo, y eso que el mejicano colgó las botas hace ya veinte años y, tras marcharse del Real Madrid, jugó en otros seis equipos más. Hugo ha enviado un cariñosísimo mensaje a la afición colchonera pero no creo que eso vaya a redimirle a ojos de los cuatro cochinos que no tienen otra cosa que hacer que llevar a Milú a hacer caquita sobre la placa. Es verdad que el fichaje de Hugo por el Madrid resultó traumático para el Atleti puesto que se veía claramente que el delantero mejicano iba para estrella, pero luego, vistiendo ya de blanco, el 9 coqueteó incluso con el Barça para mejorar su situación contractual. Hugo siempre pensó primero en Hugo y luego en Hugo, y ahí radicaba precisamente parte de su éxito.

Ahora sería más complicado un trasvase de esas dimensiones aunque yo no descartaría del todo a Griezzman, que está a tiro de 100 millones de euros. Hugo Sánchez, por cierto, hizo lo que también quiso hacer, aunque al final no pudo, el actual estandarte colchonero, Diego Pablo Simeone. Estando en el Sevilla y en una entrevista concedida al diario Marca, el Cholo dijo lo siguiente un 17 de abril de 1994: "Si me voy, sólo lo haría al Real Madrid". Y a continuación añadía, tenaz e insistente: "Pero si no entro en los planes de Valdano, me quedo aquí y punto". Al final Simeone no entró en los planes y sí lo hizo Fernando Redondo, y justo en ese instante empezó a reescribirse la historia del nuevo ídolo rojiblanco.

A continuación