El penúltimo raulista vivo

Hoy prefiero que lean a Agapito Maestre

Servidor debería hoy remitirles a todos ustedes al artículo Real Madrid-Barcelona de Agapito Maestre aquí mismo, en Libertad Digital, pedir para él, que por lo demás es más colchonero que Vicente Calderón, un atronador aplauso, pero sin llegar a ese "umbral del dolor" que dicen que cruzará el volúmen de los altavoces de Mestalla, y largarme a "preparar" el partido de esta noche. Pero como no creo que eso convenciera demasiado a Pablo Planas (¡larga vida al señor Director!), dejaré aquí por escrito tres o cuatro cosillas que se me vayan ocurriendo así, sobre la marcha, no sin antes insistirles en que prefiero que lean al profesor Maestre. Por ejemplo: me he dado cuenta de que los más tozudos a la hora de recomendarnos a los demás que hablemos más de fútbol y menos de las ruedas de prensa de Mourinho son, paradójicamente, quienes más horas de televisión y radio, más perfiles psicológicos y más tratados pseudofilosóficos le dedican al portugués. ¿Por qué será, será?...

Yo, con el permiso de todos ustedes, a lo mío: de la rueda de prensa que Mourinho ofreció ayer, sembrada desde el primer hasta el último minuto como casi todas las suyas, se ha dejado escapar una frase del entrenador del Real Madrid que desmiente la información del otro día de La Gazzetta dello Sport: "Si conseguimos el título será algo óptimo, si no es así seguiremos el proyecto". ¿Qué quiere decir esto?... Pues esto quiere decir que Mourinho debe tener sobrinos, y que la preinscripción en el colegio de Lugano (menuda publicidad le estamos haciendo, por cierto) debe ser para ellos. Mourinho habló claramente de un proyecto, y de seguirlo independientemente de que esta temporada se gane algo o no se gane nada, y esa frase suya volvió a quedar oportuna y discretamente silenciada. La doble vara de medir.

No sé si éste es más importante que aquel, o que el otro, o que el de más allá. Si tuviera que mojarme ordenándolos de menos a más importantes probablemente diría que el menos trascendente de los cuatro partidos era el de Liga, luego la final de Copa de hoy y, por último, los dos de Champions. Aunque todo eso es, por supuesto, relativo, y a las pruebas me remito: no hay más que leer a algunos miembros del Club de admiradores de El corazón atormentado de Arthur Rimbaud para darse cuenta del daño que hizo el empate (¡un empate!) del otro día. No creo que a nadie le quepa la menor duda de que ahora mismo hay overbooking de poetastros esperando para sacudirle a Mourino con el mazo en la cabeza, y para eso se debe estar preparado. En mi opinión, el Barcelona es favorito pero, si los jugadores siguen al pie de la letra las instrucciones de Mourinho, el Real Madrid tendrá su oportunidad. Habrá que esperar hasta mañana para comprobar si es cierto eso que canta Calamaro y la moneda cayó al final por el lado de la soledad. Y si han tenido la paciencia de llegar hasta aquí, insisto: lean a Agapito Maestre. Canela fina.

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