El penúltimo raulista vivo

Historias del wagyú, léase wagiú

Mensaje recibido. Federico Jiménez Losantos comenta en La Mañana que don Jesús González, un dominico que lleva muchos años como misionero en Japón, nos llama la atención sobre la pronunciación correcta de la palabra nipona wagyú. Nosotros, y de forma muy especial servidor y picapedredo puesto que José Antonio Abellán me encomendó la labor de relatar en vivo y en directo las excelencias de la nutritiva y carísima carne de este buey que recibe masajes diarios a base de shake y se relaja con audiciones musicales regulares, cometimos el error, por ignorancia, de pronunciar wayú, cuando la palabra correcta, según la privilegiada información que nos ofrece  don Jesús, es wagyú o, si se quiere, wagiú, nunca wayú. De hecho, wayú significa "agua caliente", y en Japón, durante el Mundial de baloncesto, lo único caliente de lo que tenemos noticia fueron las muñecas de los Garbajosa, Gasol, Navarro, Reyes, Jiménez y compañía.

En el capítulo 4 del affaire Lissabusiness, también conocido como "Operación sayonara, baby", José Antonio Abellán, director de deportes de la Cadena Cope, pasó a limpio el nombre y apellidos de otros viajeros. Al grupo de Pilar Tijeras, Rafael Blanco, la mujer y el hijo de éste, Leonardo Chaves, Alfonso Seoane o Manuel Jesús Marchena, hay que añadir ahora a Tania Paessler, (jefa del área de Deportes del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid) María de la Cabeza Quirós, (directora del área de Deportes del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid) Juan Casas, (concejal del ayuntamiento de Granada) o Luis Gerardo García, (primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada).

Abellán añadió que todos tuvieron la opción de pagar el viaje y, o no quisieron hacerlo o el presidente de la federación española de baloncesto, don José Luis Sáez, no quiso cobrarles. Querría acabar recordando dos cuestiones. Una, que el filete de wagyú, léase wagiú, cuesta alrededor de los trescientos euretes. Y dos, que hasta la fecha existen cuatro versiones acerca del pago de las facturas: la versión de Jaime Lissavetzky quien, a través de un requerimiento notarial dirigido a José Antonio Abellán, afirma que pagó el viaje de su mujer a través de un talón; la versión de la federación que indica que lo hizo con un ingreso realizado en una cuenta; la de Rafael Blanco, que asegura que nadie pagó porque aún no se han recibido las facturas; y, por fin, la de Leonardo Chaves, que dice que no ha pagado porque fue invitado por la federación. Sobre la carne de wagyú sólo existe una versión: está rica, muy rica. Ñam, ñam.
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