El penúltimo raulista vivo

Historias del donut

En otros tiempos, De Gea habría retado a duelo al periodista del periódico The Sun que contó su historia del donut. O a una pelea. Cuentan que cuando el actor Rodolfo Valentino se topó con un artículo anónimo bautizándolo en el Chicago Tribune como "polvera rosa", éste retó inmediatamente a un combate de boxeo al responsable de semejante burla; el desafío quedó sin respuesta por lo que Jack Dempsey tuvo que improvisar en la azotea del hotel Ambassador una "velada" entre el protagonista de El águila negra y un periodista de deportes: Valentino derribó a su rival en el tercer asalto y su prestigio quedó parcialmente reparado. Salvo enfermedad, me cuesta mucho creer que David haya sido tan estúpido como para pretender marcharse de una tienda sin pagar un donut; sin embargo Alex Ferguson, que de famas sabe un rato, le ha dejado sin titularidad ante el Norwich: el público puede llegar a ser muy cruel.

Me alegro por el Málaga de mi amigo Trujillo. El equipo se ha reforzado mucho y bien y su posición en la tabla no es fruto de la casualidad sino de la calidad de sus jugadores. Me alegro también por el golazo de Baptista, un futbolista que recaló en el Real en difíciles circunstancias y con el que no se tuvieron ni paciencia ni piedad. Y por supuesto me alegro por Van Nistelrooy, con quien no hizo falta tener ninguna paciencia porque inmediatamente se reivindicó con goles y a quien la afición merengue tiene en un altar. Empero, observo con desagrado que Manuel Pellegrini continúa instalado en el pasado, víctima del síndrome que por ejemplo sufrieron Queiroz o Luxemburgo, gentes a las que se regaló en su día la posibilidad de dirigir al mejor club de fútbol del mundo y no fueron capaces de hacerlo. Se le pasará, estoy convencido de ello, y se centrará definitivamente en su actual equipo; pero, por favor, que no hable de líneas porque la suya supuso un permanente zigzag.

Por cierto que los incrédulos han tenido que ver en acción el numerito estelar del gran Houdini para llegar a la conclusión de que el auténtico presidente del Barcelona es él y Rosell es un doble cero a la izquierda. Seguro que Guardiola no nos contará el truco, pero lo cierto es que cogió a un hombre triste, deprimido, deshauciado y que sufría, pronunció las palabras mágicas y lo transformó en un hombre nuevo, rehabilitado y con ganas de atizarle a su sucesor en el cargo. ¡Qué pena Sandruscu, qué pena!... El amor, y no hay más que echarle un vistazo a la relación que mantienen Florentino Pérez y Mourinho, es una carretera con dos direcciones, pero tú no eres más que "la otra": reinas pero no gobiernas ni gobernarás nunca hasta que Pep decida irse. Estás metido en un buen embrollo porque todo el mérito de que tu equipo gane se atribuye a Joan Laporta, y cuando tu equipo pierda no habrá en el mundo palabras mágicas que te salven.

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