El penúltimo raulista vivo

Hijos de una Inglaterra menor

Esta Inglaterra actual, la que Capello dirige incluso cuando se casa su hijo, tiene poco o nada que ver con la selección que siempre hemos relacionado instintivamente, aún a pesar de sus continuos descalabros internacionales, con ese fútbol eléctrico, rápido, físico y agresivo de las islas. El caso es que Milner, Walcott, Bent o Jones son hijos de una Inglaterra menor, un equipo que parece en permanente construcción y que no acaba de dar el salto definitivo; quien creyera que Capello iba a plantear de tú a tú el partido contra España, cuando no lo hizo con jugadores de más nivel, o es un bendito iluso o no sabe de lo que habla. Los ingleses salieron a no perder y, al verse por delante gracias al gol de Lampard, se replegaron definitivamente buscando una victoria que para ellos sí tenía un valor emocional importante.

Vayamos con España, esta España que juega como el Barcelona, que se nutre de muchos jugadores del Barcelona y que lógicamente tiene las mismas virtudes y también los mismos defectos que el Barcelona. La selección tuvo el balón, la posesión fue arrolladoramente suya, acogotó atrás, y en Wembley ni más ni menos, a toda una selección de Inglaterra, pero fue incapaz de improvisar, de entrar por bandas, de disparar desde fuera del áera o de poner en funcionamiento otro plan que no fuera el de entrar tozuda y permanentemente por el centro y meterse con el balón en la potería defendida por Hart. Para culminar ayer con éxito ese juego en La Catedral a España le habría hecho falta Messi, del mismo modo que a Messi le faltaron Xavi, Iniesta, Piqué y Busquets para vencer a Bolivia.

De acuerdo en que lo de anoche sólo fue un partido amistoso. De acuerdo también en que es muy difícil jugarle a un rival que se encierra atrás desde el primer minuto de juego. Pero si el seleccionador y los jugadores han llegado a la conclusión de que, salvo dos o tres selecciones, es muy probable que todos los equipos les jueguen así, puede que lo más sensato sea ir pensando en tener en la recámara otras posibilidades además de la que nos ha hecho campeones europeos y del mundo. Si el Barcelona está empezando a sufrir en la Liga (y eso que tiene a Messi) ante equipos que hasta ahora le duraban un recreo es justamente porque su fútbol es más previsible, por ejemplo, que el del Real Madrid. Parece que todos nos conocen bien, demasiado bien para mi gusto, y esto podría suponer un problema en la próxima Eurocopa.

A continuación