El penúltimo raulista vivo

Hay que echar al Villarantosaurio

El otro día mi amigo Felipe del Campo (porque aunque discrepemos en muchas cosas somos amigos, y desde hace más de 20 años) me decía que estaba cansado de oír en El Primer Palo a Luis Rubiales y que, sin embargo, de Juan Luis Larrea sólo escucháramos el famoso "Elecciones, ¿a qué te refieres?" Yo le expliqué por qué quiero que las elecciones del 9 de abril (que es a eso a lo que se refería el periodista cuando le preguntó, don Juan Luis, a unas elecciones libres y con urnas, un proceso electoral en el que el fútbol español elija sin trabas a su máximo mandatario) las gane Luis Rubiales. Porque yo quiero que gane Rubiales, he tomado clarísimamente partido, de ahí que sea imposible escuchar en El Primer Palo a Larrea y Luis Rubiales tenga las puertas de esRadio abiertas y los micrófonos del programa a su entera disposición.

O sea que El Primer Palo es partidista y su originalidad consiste en no ocultarlo; y es partidista porque, sin excluir por supuesto a aquellas voces que opinen libremente lo contrario, su director, que soy yo, cree firmemente en la necesidad imperiosa de un giro de 180 grados en esa casa después de una etapa que ha durado 30 años y que, al final de la misma, ha sacado lo peor del Villarato. ¿He dicho "ha sacado"?... Perdón, me he equivocado, "está sacando" sería más correcto. Yo quiero que gane Rubiales porque no le veo luchando por la oficialidad de la federación vasca de fútbol, que es lo que confía Luis María Elustondo, presidente de dicha federación, que suceda si gana Larrea. La noticia (naturalmente) ha pasado absolutamente desapercibida pero el lunes el citado Elustondo y el tesorero de la federación vasca, Xabier Irusta, comparecieron en el Parlamento de Vitoria para informar de los pasos que se están dando de cara a que la selección vasca sea admitida en competiciones internacionales.

Porque esto no acabó con Ibarretxe ni acabará con Junqueras y Puigdemont sino que es una carrera de relevos contra el Reino de España: los nacionalistas vascos le ceden el testigo a los nacionalistas catalanes, que se lo vuelven a ceder a los vascos cuando se casan, que se lo ceden nuevamente a los catalanes... y siempre con el mismo fin: la destrucción de la nación española. Y el deporte, y en concreto el del reconocimiento internacional de algunas federaciones, es un resquicio por el que colarse tan bueno como cualquier otro. ¿Qué dice Elustondo? Lo que dice Elustondo es que la votación del 9 de abril va a ser ajustada y que él piensa apoyar a Larrea... ¿por qué? ¿Por qué va a apoyar la federación vasca al vasco Larrea? ¿Por su capacidad como gestor? ¿Por su ánimo regenerador? ¿Por sus ideas renovadoras?... Pues no, por nada de eso: Elustondo va a votar a Larrea porque "en el señor Larrea como vasco, guipuzcoano y hombre que siente esta tierra, si consigue ser presidente, tendremos un aliado". Por eso yo quiero que gane Rubiales, porque sé que luchará por el fútbol español y no por la oficialidad de tal o cual federación de fútbol.

Yo quiero que gane Luis Rubiales por más cosas. Por ejemplo: quiero que gane Rubiales porque le veo incapaz de presionar al colectivo arbitral a través de una carta remitida por Sánchez Arminio a sus tiernos y, sobre todo, mansos corderitos. Larrea desmiente que haya presionado a los árbitros pero no puede desmentir la existencia de dicha carta de un clásico del Villarato, el ínclito Arminio; y ojo porque sugiere que mientras estuvo presidiendo la Gestora hubo quien recolectó para él los avales. Y no sólo eso porque El Confidencial publicaba un documento con fecha de 22 de febrero en el que Sánchez Arminio urgía a los colegiados para que enviaran su aval apoyando la candidatura de Larrea. Larrea, Arminio, Padrón, Villar... Escucho esos apellidos y es como si oyera Coritosaurio, Velociraptor, Braquiosaurio o Iguanodonte. Son diplodocus. Y si esperamos que un diplodocus no actúe como un diplodocus nos estaremos confundiendo. El Villarantosaurio actúa como lo que es y va a seguir haciéndolo. Va a seguir actuando así porque ese es su comportamiento desde hace 30 años, y comportándose así le ha ido bien. Y por eso hay que echarlo. Y por eso en El Primer Palo no sonará ningún Villarantosaurio y sí lo hará Luis Rubiales, que luego podrá hacerlo bien, mal o regular, pero que es nuevo, joven, con nuevas ideas y con caras nuevas en su equipo. Yo creo que, después de 6 lustros, ya nos lo merecemos, ¿no?...

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