El penúltimo raulista vivo

Hasta el último segundo del último minuto del último partido de la Liga

Guardiola dijo el viernes que pasaría mucho tiempo antes de que otro equipo fuera capaz de ganar los seis títulos que reunió el Barcelona, y a continuación añadió que más difícil aún que repetir semejante hazaña sería sumar la friolera de 93 puntos en la Liga de la temporada siguiente. El entrenador del líder, que no campeón, (aún no, ni virtual ni real) dijo esto cuando a su equipo le quedaban todavía por disputar dos partidos; hoy, tras su apurada victoria ante el Sevilla, el Barcelona suma 96 puntos, de forma que a mí se me ocurre algo aún más complicado que lo propuesto por Guardiola, y es que un equipo que viene de ganar seis títulos sume 96 puntos en la Liga del año siguiente... y la pierda. El mérito de que a estas horas de la noche todavía no se haya proclamado un campeón corresponde sin duda alguna al Real Madrid: en lo que al campeonato de la regularidad se refiere, los socios y aficionados merengues pueden sentirse orgullosos de su equipo.

Se esperaba más del Sevilla y menos del Athletic. El Barcelona congeló la Liga en 28 minutos mientras que el madridismo, que venía calentito, se desinfló rápidamente con los goles azulgrana. El gol de Yeste casi al final de la primera parte terminó de enfriar a los jugadores del Real, y el tercero, de Pedro, parecía finiquitar el campeonato: el Barcelona bailaba a un Sevilla que bajaba los brazos y el Madrid sufría para abrir la lata bilbaina. El caso es que estos dos equipos están tan conectados para lo bueno y para lo malo que en cuanto Kanouté y Luis Fabiano pusieron el 2-3 en el luminoso cuando aún restaban 22 minutos para el final, el Madrid volió a oler la sangre culé y le hizo cuatro goles a Iraizoz en once minutos. De repente, y cuando menos se esperaba ya, reaparecía la posibilidad de que la Liga diera un vuelco total. Otra vez las sumas, las restas y la calculadora.

El Barcelona habrá de sumar 99 puntos si quiere ganar esta Liga. El mérito del equipo de Guardiola habrá sido mucho; yo no creo que vaya a haber dos campeones: el Barcelona, que es lo más probable, o el Real Madrid, que lo tiene bastante más difícil, serán campeones en solitario aunque hayan estado acompañados de cerca por el eterno rival histórico durante las 38 jornadas. Guardiola, el hombre equilibrado, golpeó con rabia inusitada el banquillo del Sánchez Pizjuán cuando llegó el primer gol andaluz, y sus jugadores, que lo tenían todo controlado, acabaron pidiendo la hora, perdiendo el tiempo y, sólo al final, celebrando con antelación un título que deberán corroborar el sábado que viene ante el Valladolid y en casa. Nada cambia: el Barcelona sigue siendo el gran favorito, como antes de que se disputara esta jornada, y el Real Madrid le acompañará hasta el último segundo del último minuto del último partido de la Liga. Ambos habrán cumplido con su obligación aunque sólo habrá un campeón... dentro de siete días.
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