El penúltimo raulista vivo

Hágase la voluntad de Messi

A mí me parece que casi nadie en el Fútbol Club Barcelona sabe cuánto costó exactamente Neymar y lo que cobra al año. Y en ese "casi nadie" incluyo, por supuesto, a los socios culés, que fueron los que pusieron ahí a Sandro Rosell y que han sido regateados permanentemente por su presidente. "Todo para el soci pero sin el soci". Casi nadie en el Barcelona sabe cuánto costó y lo que cobra Neymar... pero algunos representantes se lo malician, de ahí que Iniesta no haya renovado aún, y de ahí también el enfado de Messi. El Tata Martino, que como ya es público y notorio está ahí gracias al efecto gravitatorio que los Messi ejercieron en su contratación, se resiste a relacionar la depre de Leo con el asunto de los dineros, pero todo el mundo sabe que Gerardo miente porque no puede decir la verdad, así de sencillo.

Ni los Reyes Católicos le mejoraron tantas veces su contrato a Cristobal Colón como Laporta y Rosell a Messi. Seis veces, seis. Y la que viene será la séptima. Lo que dijo el otro día el vicepresidente económico del club es torpe por partida doble: en primer lugar porque enfada gratuitamente a un jugador al que conviene tener tranquilito y en segundo porque el directivo no va a ser capaz de mantener su órdago y quedará en breve como Cagancho quedó en Almagro, o sea fatal. Y, aunque desde Barcelona hayan querido aparentar que es así, el caso de Messi tiene poco o nada que ver con el de Cristiano, que ya reconoció su error al hacer pública su tristeza. Cuando el portugués saltó a la palestra, el Real Madrid se la comió con patatas... y negoció. Negoció en la sombra y, por supuesto, nadie salió a afear la conducta del crack. El Madrid negoció, negoció y negoció, y al final cedieron club y futbolista. Nunca ha existido negociación con Messi, históricamente mal acostumbrado a que se cumpla su voluntad antes incluso de que ésta se haga pública. Por lo demás, la ampliación y mejora del contrato de Cristiano fue la primera.

Probablemente en la directiva de Rosell hayan pensado que a Messi pueden apretarle con Neymar cuando es justo al revés. Si han querido trasladarle al jugador o a su entorno que ya hay otro futbolista en la plantilla que podría sustituirle en el corazón de la afición están equivocados. Y por supuesto que la séptima mejora del contrato del argentino tendrá mucho que ver con su problemilla con Hacienda, pero también con la escenificación pública del estatus del argentino dentro de ese vestuario. Messi necesita que se sepa que él y sólo él es el número uno. Por delante de Neymar, por supuesto, pero también por delante de Rosell, que es lo verdaderamente peligroso. Javier Faus es para el jugador una gotita de agua en la inmensidad del océano, un minúsculo y casi inapreciable granito en el orto. Hágase pues la voluntad del jugador... a la espera de la octava.

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