El penúltimo raulista vivo

Había una vez un circo...

Aquí somos así. Una batalla campal entre ultras del Frente Atlético y Riazor Blues en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón acaba con la Liga de Fútbol Profesional pidiendo que se castigue al Real Madrid por unos insultos en el estadio Santiago Bernabéu y un comentario de Leo Messi en su cuenta de Facebook termina con un comunicado oficial por parte de la agencia española antidoping, Duran y Lleida preguntando en el Congreso de los Diputados por los criterios seguidos a la hora de realizar estos análisis y un periodista de La Vanguardia (Dagoberto Escorcia, "un grandísimo periodista") dejando caer en Mundo Deportivo como quien no quiere la cosa que detrás de todo se esconde la alargada mano de Florentino Pérez.

Por cierto, y ahora que está tan de moda gracias a Tebas: ¿Puede generar violencia lo dicho tan alegremente por Escorcia? ¿Tiene pruebas Dagoberto? ¿O es que acaso las pruebas no son necesarias cuando se trata de "un grandísimo periodista"?... No nos equivoquemos, no es que nuestro fútbol sea el Circo Price, no, es que España entera es una enorme, gigantesca y kilométrica carpa de circo. Anoche, en La Goleada, había quien defendía que el comentario de Leo Messi era inocente y jocoso, yo no lo creo así. Apoya mi tésis el comunicado de la agencia española antidoping y la inverosímil aparición del portavoz de CiU en el Congreso pidiendo los datos justo después del comentario del jugador argentino.

¿Por qué responder a Messi? ¿Si en vez de Leo se hubiera tratado de Pepito Pérez le habrían respondido igual? ¿Cómo es posible que "un grandísimo periodista" se atreva a insinuar sin niguna prueba que lo acredite que detrás de un control antidoping habitual se encuentra Florentino Pérez? ¿Cómo puede ser uno "un grandísimo periodista" y decir semejantes sandeces? ¿Qué narices hace (con la que está cayendo) Lleida preguntando por eso en el Congreso? Y, por encima de todo, ¿qué quería decir Messi con su comentario jocoso en las redes sociales?... Si yo fuera Leo estaría feliz y dichoso porque con un simple chasquido de los dedos ha tenido a la agencia española antidoping, Lleida y Escorcia encendiéndole el puro. Lo dicho: el Circo Price.

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