El penúltimo raulista vivo

Haber dicho desde el principio que te vendías por un plato de lentejas, Luis Rubiales

Haber dicho que era por dinero, Luis. Haberlo dicho. Mira qué fácil: "Vamos a jugar la Supercopa de España a Arabia Saudita por dinero. Nos pagan 40 millones de euros por cada una, 120 por tres años". Haberlo dicho. Pero, querido Luis, lo de que llevarte hasta Arabia Saudita la Supercopa de España va a servir para visibilizar los crímenes que se cometen allí a diario no te lo compro, eso no te lo compramos. Te llevas la Supercopa a Arabia Saudita exactamente por los mismos motivos que tu enemigo íntimo Javier Tebas quería llevarse el Girona-Barcelona a Miami, por dinero. La única diferencia entre tú y él es que en Miami se respetan los derechos universales del hombre y de la mujer mientras que en Arabia Saudita se pisotean. En definitiva, Luis, tú estás blanqueando una dictadura que maltrata a las personas, un país que incluye el castigo físico entre sus penalidades legales, que incluye crímenes como el adulterio o lo que allí se considera desviación sexual y que azota a la gente; el número de azotes no está delimitado por la ley y varía de acuerdo al criterio de los jueces, que por supuesto no son libres, y puede oscilar entre decenas y varios cientos de latigazos. Varios cientos. O sea, por encima de cien.

Ayer pedías respeto para la decisión de la Federación Española de Fútbol de llevar por dinero la Supercopa de España a Arabia Saudita, y yo, Luis Rubiales, no puedo respetar en absoluto tu decisión. No la puedo respetar porque es profundamente cínica y porque tratas de convencernos de que el hecho de que allí jueguen el Real Madrid, el Barcelona, el Atleti y el Valencia va a servir para defender los derechos humanos durante esos días, cuando no es cierto. En Arabia Saudí, Luis Rubiales, se ejecuta a la gente por decapitación. Te pueden cortar la cabeza por una amplia gama de delitos, que van desde el asesinato hasta la violación, pasando por la apostasía, el uso reiterado de drogas, el adulterio y la brujería. La brujería, sí, Luis Rubiales, en el país al que tú vas a llevar la Supercopa de España te pueden cortar la cabeza con una espada por hechicero.

Arabia Saudita es el país de destino de víctimas de la trata de personas con propósitos de servidumbre involuntaria o explotación sexual, Luis Rubiales. Allí hay esclavitud sexual y las mujeres se enfrentan a la discriminiación diaria; allí rige el sistema de tutela masculina según el cual las mujeres no gozan del derecho de tomar decisiones acerca de aspectos de su vida como por ejemplo la educación, la salud, el desarrollo de actividades comerciales, la realización de viajes, el trabajo o, sin ir más lejos, la adquisición de determinados bienes. Haber dicho que ibas allí por dinero, Rubiales, pero no faltes al respeto a mi inteligencia y no quieras hacerme ver que vas allí para defender los derechos de la gente durante un largo fin de semana.

Haber dicho que era por dinero, Rubiales. Lo habríamos entendido todos. "Me vendo por dinero", ¿ves qué fácil?... "Aquí se pisotean los derechos de las mujeres, tratan a los homosexuales como ciudadanos de Segunda División y a uno le cortan la cabeza si se acuesta con la mujer de otro o el marido de otra, pero como les sale el petróleo por las orejas y pagan 40 millones de euros al año... allí que vamos". Al menos diciendo eso habrías sido sincero, de este modo nadie te va a creer. Y lo que no puedo entender es cómo es posible que periodistas deportivos que han hecho bandera de su homosexualidad pueden defender el hecho de que Rubiales se lleve la Supercopa al Reino Anti-Gay. Yo, que soy heterosexual, no lo entiendo: ¿Qué parte de la frase "allí os cortan la cabeza" no entendéis?

Luis Rubiales, utilizas a cuatro clubes españoles para blanquear por dinero una dictadura que discrimina a la mujer y que criminaliza a la gente por su orientación sexual. Y vosotros, Real Madrid, Fútbol Club Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia, os dejáis utilizar. Calláis y, silentes, pretendéis que vuestra cobardía pase desapercibida. Más de 400 años de historia entre los cuatro clubes tirados a la basura. Rubiales podría haber dicho que la federación aceptaba un acuerdo ignominioso por dinero y vosotros podríais haber dicho "no". Sí, sí, no, adverbio de negación que se utiliza como respuesta negativa a una pregunta: "¿Queréis jugar en Arabia Saudita?"... "No". Sencillo, ¿verdad?... "No, mi respuesta es no". Pero habéis dicho que 'sí', cuando no os habéis quedado directamente dormidos. Dormid, dormid. Soñad con los angelitos. Pero ojalá que no sean mujeres ni gays porque en Arabia Saudita les cortan las alas... y de paso la cabeza.

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