El penúltimo raulista vivo

Guardiola-Vilanova: ¡cuidado con los cascotes!...

Lo que, oída una de las últimas ruedas de prensa del señor Guardiola como primer entrenador del Barcelona, tengo que decir al respecto es que, más allá del lirismo habitual tan de moda últimamente, sigue sin aclarar (yo creo que adrede) si sus relaciones con Vilanova son mejores, peores o exactamente iguales a las que mantenían antes de que éste aceptara, de la noche a la mañana y sin previo aviso, el ofrecimiento de Zubizarreta (correo del zar Sandruscu) para ocupar la vacante dejada por su amigo del alma, su padrino en el Barça, el hombre que le llevó primero al filial en 2007 y después le alzó a lo más alto del escalafón de los entrenadores. Algo le olía a podrido a Hamlet en el estado de Dinamarca y algo me huele a mí a chamusquina en un proceso de sucesión que ha sido de todo menos modélico y que ha llevado al mismísimo Laporta a amenazar con su vuelta a los ruedos.

Vaya por delante que a mí el estado de la relación personal entre el señor Guardiola y Vilanova me parece irrelevante más allá del hecho de que uno es entrenador del Barcelona y el otro va a serlo en breve, que el primero dio la oportunidad profesional de su vida al segundo y que yo creo que éste último se ha dejado utlizar por Rosell para hacerle pupa al señor Guardiola. Dicen que al señor Guardiola no le sentó nada bien que el presidente del Barcelona hiciera público el nombre de su sucesor justo en la rueda de prensa prevista para anunciar su marcha, y yo creo que es humanamente comprensible que eso haya sido así y bastante razonable suponer que el rumor que circula por ahí de un distanciamiento entre quienes han sido hasta ahora amigos y residentes en la ciudad condal es antesala de una noticia que, tarde o temprano, conoceremos en profundidad y con datos y señales.

El señor Guardiola confesó aquel viernes que se había equivocado dilatando tanto una decisión que tenía casi tomada allá por el mes de diciembre, aunque no quiso valorar si la actual junta directiva se confundió eligiendo a Vilanova (no porque no sea apto para el cargo, que eso lo dirá el tiempo, sino porque ha sido su alma gemela durante los últimos cinco años) consultándole a última hora a él. Hoy el señor Guardiola ha ido un poco más allá añadiendo que se enteró de que Tito había dado el "sí, quiero" y que iba a sustituirle a él al frente del Barcelona el mismo día que él dijo adiós: si aquí no hay algo que huele a podrido... Da la impresión desde fuera de que Rosell se ha puesto manos a la obra con objeto de deshacer una casa, la que levantó en su momento Laporta, y que lo va a hacer con pico y pala desde el primer minuto de partido. Rosell contra Laporta y, a lo que se ve, Vilanova contra el señor Guardiola. Tras la inmobiliaria, estalló ahora la burbuja fraternal. ¡Cuidado con los cascotes!...

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