El penúltimo raulista vivo

Guardiola, un mentiroso transparente

Pep Guardiola es uno de los mentirosos más transparentes que conozco. Su última falsedad ha consistido en decir que ha leído que el Real Madrid ya está en la final de Lisboa y que la ha ganado. Mentira, claro. Nadie en Madrid ha dicho semejante sandez. Hace mucho tiempo conocí a un caballero que se teñía el bigote con betún. No lo hacía debido a problemas económicos puesto que gozaba de una posición holgadísima y para él habría sido más sencillo teñirse el mostacho como Dios manda o quitárselo directamente. Él sabía además que todo el mundo era consciente de su evidente cutrez y que la misma era objeto de bromas a sus espaldas, y sin embargo seguía tiñéndose tozudamente el bigote con aquella lata de betún que guardaba en un cajón de su despacho, el cajón del betún, que por no ser no era ni siquiera de marca.

Cuando te reunías con él pasaba algo parecido a como cuando hablas con una mujer de generoso escote, que eres incapaz de controlar la vista. En su caso los ojos se te iban directamente al bigotillo con betún, un betún que a veces se iba descolgando en desordenados hilillos negros debido al calor o la humedad del ambiente. Tú mirabas el bigotillo y él te miraba directamente a los ojos y te sonreía. Llegué entonces a la conclusión de que disfrutaba mintiéndole a gente que él sabía perfectamente que no podía decirle la verdad, que no podía decirle a la cara por ejemplo: "Hoy se ha puesto usted más betún en el lado izquierdo que en el derecho"... Sabía que la gente hacía chistes a su costa pero supongo que aquellos breves instantes en los que se reunía con sus subordinados exhibiendo su bigotillo mal pintarrajeado y sin que ellos pudieran decirle la verdad le producían mayor placer aún que teñirse o afeitarse.

A Guardiola le pasa igual. Acostumbrado a la prensa deportiva catalana, que un día le compraba un castillo con fantasma en el Valle del Loira y al siguiente una máquina para viajar en el tiempo, Pep se presenta siempre en la sala de prensa con su bigotito teñido de betún. Nadie en Madrid ha dicho algo tan imprudente como que el Real ya ha ganado el partido de mañana y ya está en la final. Sí he leído que el Bayern fue "lento, inofensivo y previsible" (Der Spiegel), que el técnico del equipo bávaro cometió "un error al colocar a Lahm en el centro del campo" (Süddeutsche Zeitung) o que fue "sorprendente que no alineara de entrada a Thomas Müller" (Kikcker). También oí a alguien muy parecido a Franz Beckenbauer criticar contundentemente el planteamiento de Guardiola y a alguien con la misma cara de Oliver Kahn poniéndole literalmente a parir justo después del partido.

Sí me preocupa que desde dentro del club blanco pudiera interpretarse que Guardiola llamó el otro día "atletas" a los futbolistas del Real Madrid para elogiarles. Lo hizo, por supuesto, para menospreciarles. Espero que Ramos estuviera siendo irónico cuando le agradeció al entrenador del Bayern sus palabras. Porque, a diferencia de los periodistas que van allí a reirle las gracias, Sergio sí puede gritarle a la cara a Guardiola que se quite de una vez por todas ese espantoso bigotillo de betún que lleva pintarrajeado en la cara. El Real Madrid no está ni mucho menos clasificado para la final de la Champions y en mi opinión el Bayern de Múnich sigue siendo claro favorito para jugar en Lisboa. Si la sombra de Heynckes iba a resultarle tan amenazante, Guardiola debería habérselo pensando dos veces antes de hacerle la cama.

A continuación