El penúltimo raulista vivo

Guardiola e Íñigo Martínez: el sueño del fútbol produce monstruos

El sueño de la razón produce monstruos... y el del fútbol también. Un monstruo: Guardiola diciendo en la presentación de Laporte que mientras que otros clubes se han gastado 400 millones de euros en dos jugadores, su City se ha gastado ese dinero en seis. Es falso, por supuesto, porque si algo caracteriza a Guardiola, más incluso que su éxito en los banquillos, es su capacidad para mentir. Desde su etapa en el Barça hasta hoy, Guardiola se ha gastado 1.000 millones de euros en futbolistas. En su etapa en el Barça logró que calara la idea (falsa, naturalmente) de que él era un entrenador de canteranos, una suerte de Arsene Wenger culé, pero la realidad era otra bien distinta. En sus cuatro años como técnico culé, Guardiola se gastó 350 millones de euros, y tampoco puede decirse que donde ponía el ojo ponía la bala. Puso el ojo, por ejemplo, en Ibrahimovic, que le costó 70 millones, y aquello acabó como acabó; puso el ojo en Chigrinski, por el que pagó 25, o en Cáceres, que le valió cerca de 17, o en Hleb, por el que pagó 16.

De los grandes fichajes que Guardiola hizo en el Barça, y por otro dineral, sólo acabaron consolidándose David Villa, Dani Alves y Javier Mascherano, que acaba de irse al fútbol chino. Pues bien: en año y medio en el City, Guardiola ya se ha gastado 500 millones de euros, de ahí justamente el pasmo del fútbol mundial cuando, con esa habilidad suya para pegarte el tocomocho sin mover una ceja, el otro día dijera que el mercado del fútbol era insostenible, como apartándose, como sintiéndose ajeno al ruido generado... por él mismo y por su Manchester City. Guardiola podría probar algún día de estos a decir la verdad, a ver a qué sabe. Podría sentarse delante de la prensa y decir "pues sí, me gasto mucho dinero porque los clubes para los que trabajo son muy poderosos y lo tienen, y como también tienen espectativas muy altas yo tengo que fichar a los mejores, y los mejores valen mucho dinero". Punto. Pero él prefiere pasar por lo que no es, un entrenador de cantera. Probablemente lo haga para disfrazar al verdadero protagonista del juego, que es el futbolista; el caso es que si tienes a los mejores futbolistas, el entrenador tiene que ser muy malo para no conseguir los mejores resultados.

Otro monstruo. Laporte ha sido contratado por el humilde City de Guardiola... y el Athletic Club de Bilbao, con dinero fresco en el bolsillo, ha acudido raudo al mercado de invierno para contratar a Iñigo Martínez, central de la... ¡Real Sociedad! Iñigo podría no haber dicho nada en su día, podría haberse callado; preguntado por si ficharía por el eterno rival, Iñigo podría haber dado una larga cambiada pero, sin embargo, el 30 de abril de 2014, hace dos días como quien dice, afirmó contundentemente lo siguiente: "Nunca me iría al otro bando, para nada, así que por esa parte estoy muy tranquilo". 32 millones de euros después, que era la cláusula que el defensa central tenía con la Real, Iñigo nos habla con la camiseta "del otro bando" puesta, la del Athletic Club, el bando al que él no se iría nunca y al que acaba de irse... por dinero. Por cierto que Urrutia paga lo que toca, lo que viene estipulado en el contrato, y no más para caerle mejor a la afición txuri urdin, cosa que no logrará con 5 millones de propina. Así que sí, el sueño de la razón genera monstruos... y el del fútbol también, y muy notables.

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