El penúltimo raulista vivo

Griezmann: despedirse a la francesa

El lunes sorprendió que, a pregunta de un periodista de Rac 1, José María Bartomeu reconociese que, efectivamente, el Fútbol Club Barcelona había hablado con el representante de Antoine Griezmann. Sorprendió porque, aunque es una práctica habitual en el mundo del fútbol que los clubes planifiquen su futuro deportivo y hablen con los representantes de jugadores de otros equipos, no lo es tanto que lo reconozcan. En diciembre ya sucedió que Guillermo Amor metió la pata hasta el corvejón y reconoció contactos con el entorno de Griezmann, pero Amor es "sólo" director de relaciones institucionales del Barça, el número 7 u 8 del club como mucho, mientras que Bartomeu es el número uno. Aquellas manifestaciones de Amor, por cierto, provocaron una denuncia por lo bajinis del Atleti ante la FIFA, una denuncia que acabaría en la papelera de reciclaje.

Pero volvamos a lo del lunes. Hace 48 horas Bartomeu confirmó lo dicho por Amor en diciembre y, preguntado otra vez por si tienen contactos con el representante del delantero estrella del Atlético de Madrid, dijo que ellos "hablan con todos": este sí que es un pasillo del presidente del Barça a Griezmann en las mismísimas narices de la afición colchonera. Desde un punto de vista neutral, lo de Bartomeu es de una desfachatez que tira de espaldas. Desde el punto de vista de alguien con mando en plaza en el Atleti, y estoy pensando, por ejemplo, en Enrique Cerezo, es otro ataque a la línea de flotación: G4, hundido. Y pareciera como si el club colchonero fuera siempre por detrás del Barça en este asunto, como si el Barça le marcara los tiempos al propietario del delantero. Amor habló públicamente en diciembre y, precisamente a raíz de su metedura de pata, el Atleti denunció ante la FIFA... pero no me puedo creer que Cerezo no supiera que el Barça estaba coqueteando con el jugador.

En Rac 1, Bartomeu confirma lo dicho por Amor y dice que ellos hablan con todo el mundo, y ayer (¡qué casualidad!) Cerezo come con Antoine Griezmann para tratar... ¿Para tratar el qué, exactamente? ¿Para intentar que se quede? ¿Para pedirle explicaciones? ¿Para meterle prisa?... Bueno, Cerezo dice que él no ha hablado con el jugador sino con un productor sobre una película, pero esta película ya me la sé yo y se llama "Me dieron el tocomocho en francés". Como con el Barça no tiene firmado el Atleti pacto de caballeros alguno, Bartomeu anda libre cual potro salvaje. Si Enrique Cerezo estuviera ahora mismo conmigo me negaría la comida conGriezmann, me diría que el futbolista tiene contrato en vigor con el Atleti y acabaría concluyendo que los futbolistas juegan donde quieren. Lo primero sería falso y las dos últimas cuestiones son ciertas: Griezmann tiene contrato y jugará donde él quiera siempre y cuando el club en cuestión abone los 100 millones de euros de su cláusula de rescisión.

Aún así, estando como estamos a 9 de mayo, el silencio de Griezmann suena a choteo del bueno y lo dicho por Bartomeu es lo más parecido que recuerdo al ninguneo. Griezmann se irá o se quedará, si se va vendrá otro que será muy bueno pero si al que venga después de Griezmann, que llegó después de Forlán, que vino después de Falcao, que llegó después de Agüero, no le dejan clarito desde el primer minuto de partido que con el Atleti no se juega, que el Atleti no es el caladero del Barça, que el Atlético de Madrid no es una plataforma sino un puerto de llegada, el que venga... se irá. Si Griezmann ha decidido que quiere irse, acabará yéndose y Cerezo no podrá hacer nada por evitarlo. Pero la reacción del club en diciembre fue tibia tirando a fría, como si el hecho de que Antoine acabara en el Barça y no, por ejemplo, en el Madrid fuera un mal menor. Y hoy puede ser tarde, y eso no hay carne que lo arregle, ni siquiera una tan rica como la que hacen en De María.

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