El penúltimo raulista vivo

Gracias, Puyol

Por muy moderno que sea y muy informatizado que esté, el DNI sigue explicando pocas cosas, la fecha de nacimiento y nada más. Damos por hecho que una persona de veinticinco años debe tener por fuerza más ilusión, más ímpetu y estar mejor preparada que otra de setenta, y no tiene por qué ser así. Conozco a personas de veinticinco que son viejos prematuros y a algunos de setenta que siguen poniéndose el mundo por montera desde que se levantan hasta que se van a dormir otra vez. Pongamos por caso a Carlos Puyol. El DNI de Puyol nos dirá que nació el 13 de abril de 1978 pero no nos contará que lleva en el Barcelona desde los 16 años, que empezó jugando de extremo derecha, que luego pasó al centro del campo y, por último, al centro de la defensa. El DNI de Puyol tampoco nos dirá que el 7 de julio de 2010 le marcó un gol a Alemania que pasará a la historia.

¿Qué nos dice el DNI de Puyol?... Su edad biológica, nada más. Nos dice que tiene 32 años, pero no aporta ningún dato más. ¿Viejo para el fútbol?... Si yo fuera Casillas estaría más tranquilo con Puyol que con cualquier otro defensa central de la Liga española con menos años que él. Tras el éxito de Sudáfrica se habló mucho, y con razón, del Mundial de los Iniesta, Villa, Ramos o Busquets, pero Puyol y Piqué forman la mejor pareja de defensas centrales del mundo; no hay más que echarle un vistazo a los resultados de España (casi todos 1-0) para darse cuenta de que el éxito de nuestra selección estuvo también atrás. Por eso cuando, tras los festejos del 12-J, empezó a correr como un reguero de pólvora el rumor de que Puyol quería dejarlo, que colgaba las botas, que ya no vestiría más la camiseta internacional, todos nos llevamos un disgusto.

Ayer Puyol comunicó a través de su página web que, tras consultarlo con la almohada y también con familiares y amigos, ha decidido seguir hasta la Eurocopa de 2012, lo que significa que la selección nacional es desde este domingo un poquito más candidata a revalidar el título logrado hace dos años. Otro servicio más, y no conviene olvidarlo, que presta Vicente del Bosque al equipo español. Quienes veían en él únicamente a un hombre bueno, un técnico puente entre Aragonés, que era el que sabía de verdad, y otro cualquiera, se equivocaron de cabo a rabo. Por supuesto que Del Bosque es una buena persona, amable y sonriente, y tan buen entrenador como el entrenador con el carácter más agrio del mundo. La mano izquierda de Vicente y las ganas que tiene Puyol de alcanzar a Raúl, otro viejo que ayer le marcó dos goles al Bayern de Munich con su nuevo equipo, y superar la barrera de los 100 partidos con España, han hecho el resto. Gracias, Carlos.

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