El penúltimo raulista vivo

Golpetazo de efecto

De sus primeras declaraciones como nuevo entrenador del Real Madrid se desprende que Juande Ramos, que nunca jugó en ese club y que lo más cerca que estuvo físicamente de él fue cuando dirigió al Rayo Vallecano, ha entendido mucho mejor que Bernd Schuster, que sí jugó y que también se ha sentado en su banquillo, qué quiere decir y qué valor tiene ponerse esa camiseta. En cuestión de segundos hemos pasado del "no podemos ganar en el Camp Nou" del alemán al "Casillas, Ramos, Pepe, Cannavaro y Heinze es la mejor defensa del mundo" del pedroteño. Queda claro a ojos de todo el mundo que Schuster, que con el dineral que ha cobrado podrá dedicarse con total tranquilidad a criar a su hijita Victoria y a recrearse y pasear la vista como es debido por todas y cada una de las capillas de la Catedral de Salamanca, se ha autoexpulsado del partido, provocando que Calderón le saque la cartulina roja. No se comerá el turrón de Casa Mira y tiene lo que quería: un golpetazo de efecto.

No sería exacto decir que a Schuster le ha puesto de patitas en la calle Padre Damián su carácter de mil demonios. Por supuesto que ese aire chulesco y de enfant terrible ha tenido que ayudar lo suyo a tomar la decisión, pero a los entrenadores del Real Madrid les suelen juzgar los títulos que ganan y el fútbol que logran desplegar sobre el terreno de juego. Si hubiera dicho que el Madrid no puede ganar en el Camp Nou después de un 5-0 contra el Sevilla y tuviera además al equipo destacado en la primera posición de la Liga a seis puntos del segundo, y el juego del Madrid fuera espectacular y los más viejos del lugar lo comparasen con el del Real de Di Stéfano, Schuster, por mucho que nos cayera mejor o peor y entrenara más o menos, simplemente sería intocable. El problema viene cuando el entrenador de todo un Real Madrid realiza esas declaraciones después de haber perdido en el estadio Santiago Bernabéu, descolgándose hasta puestos de UEFA.

Son tantas y tan negras las sombras de este año y medio de Bernd Schuster que casi resulta imposible ver con nitidez la Liga lograda la pasada temporada. El alemán no mejoró demasiado el fútbol que se pudo ver con Fabio Capello y jamás se acercó siquiera a la prometida excelencia. Sólo han sido excelentes sus broncas con los periodistas y con el director deportivo, (¡menuda sonrisa lucía hoy Mijatovic!) además del notable engrosamiento de su cuenta corriente. No había más que aire en las alforjas, éter, helio, neón. Ya no me atrevo a decir qué sucederá con Juande Ramos, no vaya a ser que me lo estén recordando los próximos cincuenta años, pero creo que veremos a un equipo ordenado y serio sobre el campo. Puede que Schuster siga pensando como un futbolista, y eso en su caso resulta terrible porque ya no tiene 25 años sino 50, y porque a él le aguantaban sus rarezas única y exclusivamente porque era un extraordinario jugador mientras que como entrenador se va del Real Madrid sin haber demostrado nada de nada.
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