El penúltimo raulista vivo

Gol histórico y mítico patinazo

Seguimos estando en un país libre. Marcelino, autor del mítico gol en la final contra la URSS que nos dio la Eurocopa de 1964, acaba de meter una pata tan mítica como aquel cabezazo suyo al afirmar lo siguiente: "en Turquía estarían mucho mejor Villar, Hierro y Del Bosque porque Luis les ha dejado con el culo al aire a los tres. Si yo fuese Del Bosque me daría vergüenza ocupar el sitio que tiene que ocupar el maestro". Por hablar de tabalarios aireados o mapamundis refrigerados, que de todo hay en la viña del Señor, más de un traste y más de dos quedaron precisamente al aire cuando, después de tirarnos casi medio siglo pensando que el pase del gol de Marcelino lo dio Amancio, el otro día nos enteramos de que la jugada decisiva no había sido del fenomenal extremo madridista sino del gran Chus Pereda, y que el NO-DO, acrónimo de Noticiero Documental, lejos precisamente de documentarnos, se había dedicado a manipular las imágenes sin que nadie dijera absolutamente nada. La gloria del gol fue para Marcelino, que al parecer sí lo marcó, y la del pase se la regalaron a Amancio, que no lo dio. Pereda, que es un señor, calló, pero algunos de sus compañeros tendría que haber salido contando la verdad de lo acontecido en el estadio Santiago Bernabéu. Culos heróicos al aire.

Yo también creo que nos habría ido mucho mejor con Angel Villar como presidente de la federación turca de fútbol, y nunca comprendí, y así quedó aquí mismo reflejado, a santo de qué se nombraba a Fernando Hierro director deportivo; lo que sin embargo me parece muy feo es mezclar en todo esto a Del Bosque. Vicente es un entrenador (de éxito) en paro, un profesional que no tiene trabajo y a quien le ofrecen sustituir a un compañero que ya ha decidido, antes de que empiece el campeonato, que no va a continuar en su puesto. Quien tenga alguna duda al respecto de esto que estoy diciendo no tiene más que dirigirse a la hemeroteca. Luis, que antes del Mundial dijo que si España no llegaba a semifinales se iría y luego se quedó, aclaró antes de la Eurocopa que no existía ninguna posibilidad de que continuara en su actual puesto y, tras ganarla, añadió que nadie había hecho nada para que él siguiera. ¿Para qué iba a hacer nadie nada si él mismo insistió en reiteradas ocasiones en que tenía una "fecha de caducidad"?

Las declaraciones de Marcelino tendrían algún valor si, en vez de producirse cuatro días después del final de la Eurocopa, hubieran llegado cuatro días antes. Yo me habría quitado el sombrero si Marcelino, en lugar de hablar el 2 de julio con el toro ya fileteado, hubiera dicho el 6 de junio que si él fuera Del Bosque le daría vergüenza sentarse en el mismo sitio que el "maestro". Pero resulta que el maestro, que había sido eliminado en octavos de final del Mundial y que luego había pasado las de Caín para clasificar a la selección para la Eurocopa, todavía no había hecho historia. Hay ocasiones en que es mucho mejor para todos que los héroes permanezcan en silencio, la verdad. Y otras que no. Por ejemplo: a mí me habría gustado que uno de los campeones del 64, sólo uno, hubiera salido en defensa de Pereda para decir que las imágenes del gol de Marcelino que había distribuido el NO-DO eran más falsas que un duro de madera. No salió ni uno. Cuarenta y cuatro años después conocemos la verdad de lo sucedido.
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