El penúltimo raulista vivo

Gayà y la incómoda verdad de Mario Alberto Kempes

Dice Amadeo Salvo que Florentino Pérez le confesó hace poco que el Real Madrid no estaba interesado en Gayà. Rocambolesco: la casa de Lancaster adivirtiendo a la de York de su próximo ataque. No se lo cree ni él. Si hay algún club del fútbol español que no se ha hecho precisamente acreedor de lealtad por parte del Real Madrid es el Valencia. O, por mejor decir, los directivos del Valencia. El último ejemplo fue el de Villa: con todo hecho, Manuel Llorente rompió el pacto de caballeros y pidió más tela; Florentino dijo "no", David acabó en el Barça y Benzema en el Madrid: operación redonda. Por eso comprendo perfectamente que, en el hipotético caso de que Gayà interesara al Real, que yo creo que interesa y mucho, Florentino Pérez le dijera a Salvo que no es así, del mismo modo que admito que Salvo pueda traicionar a Florentino haciendo pública una conversación privada y así colocar a los pies de los caballos al malvado Florentino, que eso vende mucho en Valencia.

Si Florentino ha dicho que quiere a Gayà, el Valencia puede renovarle por 200 millones que se irá al Madrid. Ojo que la frase podría ser mía pero no lo es, la frase es del futbolista acaso más emblemático de toda la historia del equipo che, el señor Mario Alberto Kempes. Pero Kempes dijo algo más, que también suscribo yo: "El Valencia es un equipo grande e importante pero el Madrid... es el Madrid", momento en el cual sería también oportuno citar los Evangelios: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Pero lo cierto es que la verdad de Kempes, una verdad, todo sea dicho de paso, más grande que un templo, le trajo innumerables problemas al Matador, triturado al instante por la máquina de picar carne en que han acabado por transformarse las redes sociales, lapidado en 140 caracteres, humillado y obligado finalmente a rectificarse... a sí mismo. La caraba.

De nada le sirvieron al gran Kempes sus 146 goles en 247 partidos disputados con el Valencia, ni tampoco la Copa, Recopa y Supercopa de Europa que ganó vistiendo esa camiseta: reunido de urgencia, el tribunal popular de Twitter linchó al mito sin pestañear. Todo arrancó, dicen, después del fichaje de Mijatovic. Pero nadie apuntó con una pistola a Pedja para que aceptara la oferta de Lorenzo Sanz: Mijatovic, como todos, quería venirse al Madrid y al final el futbolista impuso su voluntad. Para colmo de males, el jugador triunfó en el Bernabéu y marcó el gol que valió la séptima Copa de Europa. De aquella herida de hace más de tres lustros continúa manando abundante sangre, la misma que fuerza al Superman del Valencia a revelar un off the record, a Kempes a mentir después de haber dicho la verdad, al club a amenazar a aquel periodista que pregunte a Gayà por el Madrid y al chico a tratar de pasar inadvertido... y a rezar para que, mientras tanto, le llegue al fin la oferta del Real. Oferta que, si es listo, aceptará.

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