El penúltimo raulista vivo

Que alguien le cuente a Ancelotti lo de Tenerife

Está insistiendo tanto últimamente Ancelotti con eso de que "la Liga se va a jugar en la última jornada", que al final vamos a acabar creyéndonoslo. De ser yo entrenador de fútbol preferiría siempre que mi equipo ganara las Ligas seis, siete u ocho partidos antes de la última jornada, y estoy seguro de que Ancelotti también lo prefiere, pero ya digo que, de tanto repetirlo, una y otra vez, y otra más, da la sensación de que él se decanta por guardar el misterio del nuevo (o no) campeón. Ayer, sin ir más lejos, habría sido preferible que del partido contra el Villarreal saliera el Real Madrid con la misma ventaja sobre el Barça con la que entró al campo, los cuatro puntos, pero no fue así: empate a uno y la renta sobre los culés reducida a los dos puntos, menos de una victoria les separa ahora.

También es verdad que todavía tenemos nuestras cabezas instaladas en las Ligas de Mourinho y de Guardiola, y aquello ya pasó. Entonces, cuando Mou y Guardiola, uno tenía la impresión de que perdiendo o empatando un partido todo se iba al garete. Lo mismo pasa con Cristiano y Messi, que cuando no marcan durante dos semanas seguidas se abre una crisis nacional gravísima: dentro de diez años, cuando estos dos jugadores estén retirados, nos daremos cuenta de lo complicado que es hacer lo que están haciendo. Y volviendo a los equipos: la temporada pasada dio la impresión de que ninguno de los tres de arriba tenía demasiado interés en ganar la Liga, de ahí el monumental enfado de Florentino Pérez con los jugadores, que se desengancharon cuando tanto Barça como Atleti estaban dando constantes facilidades.

Pese a todo, y dejando de lado la actuación arbitral que volvió a ser claramente mejorable, el Real Madrid pudo haberle ganado a un gran Villarreal. El partido-trampa le estalló a Ancelotti en las manos, el equipo salió dormido en la primera parte y apretó a tope en la segunda, y luego el entrenador italiano hizo un cambio muy criticado, el de Isco por Illarramendi, que posteriormente avalaría Marcelino. Y, en el descanso, volví a escuchar eso de que el líder de la competición, vigente campeón mundial y de Europa las pasa verdaderamente canutas cuando se enfrenta "a equipos de verdad", como si él no lo fuera. A mí me parece que la Liga sigue en manos del líder pero, por favor, querido Carlo Ancelotti, no repita lo de la última jornada porque este club no tiene precisamente buenas experiencias cuando de jugárselo todo a la ruleta rusa se trata. Que alguien le cuente ya lo de Tenerife.

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