El penúltimo raulista vivo

Ganar defendiendo

El lunes, con Quique Guasch y José Luis Carazo, y el viernes, con Eusebio Sacristán, aposté en El Tirachinas a que el Real Madrid ganaba por 5-0 en el Camp Nou. Era, como todo el mundo inteligente entenderá rápidamente, una broma y una forma de provocar a mis oponentes. Tenía claro que nadie en su sano juicio creería de verdad que yo pensaba que el Madrid podía hacerle una manita al Barça, pero volví a comprobar en mis carnes que la ironía no funciona bien en la radio y recibí algún que otro SMS cariñoso a propósito de mi árbol genealógico. Al Real, sin embargo, le sobraban cuatro de esos cinco goles que yo auguré que marcaría para dar un golpe de autoridad tremendo y seguir demostrando que es el candidato número uno al título de Liga. Con el conseguido por Baptista, quitándole las telarañas a la escuadra de la portería defendida por Valdés, un golazo después de una jugada extraordinaria, el Madrid, que saldría líder pasase lo que pasase, logra distanciarse un poquito más de su eterno rival.

¿Y si Pepe valiera realmente los treinta millones de euros que en su día pagaron por él? El Madrid ganó el partido defendiendo bien (porque también se puede defender muy mal), anticipándose siempre a los jugadores del equipo rival, anulando a Iniesta, Xavi y Deco, y matando de aburrimiento a Eto'o y Ronaldinho. Rijkaard buscó el milagro sacando a Giovanni y Bojan, y si no hubiera sido por la lesión de Puyol probablemente habría acabado recurriendo también a Henry; todo con tal de encontrar en el campo espacios que los merengues no dejaban, conscientes de que, cuanto más tiempo pasara, más y mejores ocasiones tendrían de rematar la faena. Schuster, conocido por su estilo atacante, leyó el partido mejor que nadie y ganó al Barcelona defendiendo. Y Pepe, abofeteado por el dinero que otros pagaron por él, demostró que a lo mejor, quién sabe, quizás sea el defensa central que ese club lleva buscando los últimos quince años.

El Real Madrid ganó el partido defendiendo y el Barcelona perdió por primera vez en el Camp Nou, convertido últimamente en un fortín. Schuster ha encontrado su once ideal y parece que en él no estará Guti. Es probable que, cuando el partido estaba más loco, uno de sus pases lo hubiera matado definitivamente, pero Baptista se ha ganado silenciosamente un sitio en ese equipo y tendrán que armar mucho ruido para sacarle de ahí. Son sólo siete los puntos que separan a madridistas y azulgranas, pero el Real crece a pasos agigantados mientras que en Barcelona se pasan el día discutiendo acerca de la titularidad de Ronaldinho. Hoy quedó muy claro que el problema de Rijkaard no es la presencia del brasileño sino la ausencia de Messi; puede que, con él sobre el campo, el resultado hubiera sido otro. O quizás no, quizás hubiera acabado 5-0 a favor de los blancos tal y como yo anticipé... Es una broma, claro.

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