El penúltimo raulista vivo

Fútbol total, sistemas, modelo y sentido común

Ejem, lo siento, siento de veras tener que interrumpir esta bonita historia de amor futbolístico y peloteo al más puro estilo Gervasio Losada, el director de hotel de Volver a empezar, entre Cruyff y Cruyfito, ("tú eres mejor", "no el mejor eres tú", "eso de ninguna manera, si hay alguien realmente bueno aquí eres tú", "no permitiré que digas eso, eres tú y sólo tú quien empezó todo esto", "vas a terminar enfadándome si sigues diciendo esas cosas", "tú sí que eres grande"), y además cuando se estaba empezando a poner picantona la cosa, pero me gustaría decir algo acerca del tan traído y llevado "modelo del Barcelona". Lo primero es que el publicitadísimo modelo culé no es en realidad el modelo del Barcelona sino el del Ajax de Amsterdam, y por lo tanto no es tampoco el modelo de Cruyff, aunque él sí fuera el primero en ponerlo en práctica con todas sus consecuencias, sino el de Rinus Michels, su maestro.

El sistema de trabajo de Michels, (con un esquema de 4-3-3 sobre la pizarra, aunque luego todos sus jugadores tenían la fea costumbre de moverse por el campo y aquello derivó en lo que más tarde dio en llamarse popularmente como "fútbol total"), que era bueno en el Ajax (un club débil desde el punto de vista financiero y por lo tanto eminentemente vendedor) porque contaba con el tiempo necesario para madurar, no lo fue tanto sin embargo en el Barcelona, equipo al que dirigió en dos etapas distintas (1971-1975 y 1976-1978), puesto que en seis años sólo fue capaz de conquistar tres títulos, una Liga, una Copa de Ferias y otra del Rey. Aún así, Michels, que es cierto que revolucionó el fútbol con sus métodos, fue elegido hace poco por The Times como el mejor entrenador de la historia. De mediados de los años setenta data, pues, la querencia culé por todo lo que suene a holandés, aunque Núñez, que entendía más bien poco de modelos, decidiera sustituir a Michels por Müller en el 78 precisamente porque no se ganaban títulos, o a lo mejor porque el Real Madrid ganaba demasiados.

El modelo del Ajax (el de un club pobre económicamente hablando y por lo tanto exportador de jugadores, con una exigencia limitada, sin la presión de Real Madrid, Milan, Barcelona o Manchester y con mucho tiempo por delante) era infalible con Cruyff, Neeskens, Krol y Rep, y más tarde con Van der Vaar, los hermanos De Boer, Davids, Overmars, Seedorf y Kluivert, pero no lo parece tanto ahora con Enoh, Mido, Vertonghen y De Zeeuw; de hecho, siendo el modelo del Ajax el mismo desde la etapa de Michels, De Jol acaba de mandarlo todo al carajo y han tenido que poner deprisa y corriendo en el banquillo precisamente a Frank de Boer. La pregunta es la siguiente: ¿es el sistema o modelo de trabajo o son los jugadores y las circunstancias de cada club?... Yo creo que es decididamente lo segundo. De ser cierto que el Barcelona lo fía todo al modelo del Ajax, ¿a santo de qué viene entonces ponerles a Messi o Iniesta "cláusulas anti Florentino?...

No hay nada más parecido al "fútbol total" que preconizaba Michels que el actual Barcelona, del mismo modo que no había nada más parecido a ese mismo sistema que el Real Madrid de la Quinta del Buitre que dirigió, por cierto, otro holandés, Leo Beenhakeer, también ex del Ajax. Pero el modelo del Barcelona, que ha empezado a deslumbrar al mundo y a conseguir resultados hace más o menos dos temporadas, es Xavi, es Iniesta, es Messi y es Busquets; el modelo del Real Madrid de los cinco tìtulos de Liga consecutivos era una magnífica hornada de jugadores, era Butragueño, era Míchel, era Martín Vázquez y era Sanchis. El modelo de aquel Ajax de Rinus Michels siguió funcionando exactamente igual con el rumano Kovacs, su sucesor en el banquillo, y dejó de hacerlo curiosamente con la marcha de los jugadores Cruyff y Neeskens, corazón y pulmones de aquel extraordinario equipo con un modelo, sí, pero sobre todo con unos futbolistas con los que poder ponerlo en práctica. Moraleja: que disfruten en Barcelona de sus jugadores porque el tiempo pasa sin que uno se dé cuenta. Y contra los años no hay modelos que valgan.

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