El penúltimo raulista vivo

Francia necesita que Griezmann coma en la misma mesa que Cristiano y Messi

El próximo 3 de diciembre se conocerá el nombre del nuevo Balón de Oro, el correspondiente al año 2018. Ayer se supo la lista de 30 candidatos, todos ellos fantásticos jufadores pero la inmensa mayoría sin posibilidades reales de hacerle sombra a los tres máximos candidatos, que, a mi modo de ver deberían ser, y por este orden, Luka Modric, Cristiano Ronaldo y Antoine Griezmann. Los tres criterios fundamentales para la elección de France Football del mejor jugador del año en curso son los siguientes: actuación individual y colectiva durante el año natural, la clase del jugador y la carrera deportiva del futbolista en cuestión. Pero, salvo en contadísimas ocasiones y aunque esta sea la teoría, en la práctica el que importa es el primer punto, o sea la actuación individual y colectiva; la clase, o lo que es lo mismo el talento, es muy subjetivo, y en poquísimas ocasiones se ha utilizado el Balón de Oro como si se tratara de un Oscar honorífico. Lo que se tiene en cuenta, insisto, es la actuación individual y colectiva, las dos, por la sencilla razón de que si un jugador se ha salido del mapa pero su equipo ha sido un desastre tiene pocas posibilidades de ser elegido como el mejor del año.

Aunque, en puridad, también depende de la posición del jugador en el terreno de juego. Quiero decir que en esa lista de tres futbolistas que di al principio, y ateniéndome a la letra y al espíritu de lo que se premia en el Balón de Oro, debería aparecer Rafa Varane; es más, no es que Varane debiera aparecer sino que debería ganar el Balón de Oro. La trayectoria individual de Rafa en 2018 es insuperable porque el individuo Varane ha ganado la Copa del Mundo con el colectivo conocido como selección francesa y la Champions con el colectivo conocido como Real Madrid; es decir: Rafa Varane ha ganado el título más importante del mundo de selecciones y el título más importante del mundo de clubes, pero tiene un pequeño defectillo, un defectillo de nada, porque Varane es defensa y, no se sabe bien por qué sí ni por qué no, al Balón de Oro no le gustan ni los defensas ni los porteros, y los centrocampistas muy de vez en cuando.

Ojo, lo de que a France Football no le gustan los defensas no lo digo yo, lo dice implícitamente la propia revista. El Balón de Oro es un premio francés que, desde el año pasado, entrega una revista francesa en un edificio tan francés como la torre Eiffel. Varane es francés, tanto como para haber nacido en la francesísima Lille, y lo ha ganado todo; Varane tiene un talento extraordinario, es el jovencísimo capitán de la selección campeona del mundo, que es Francia, y sólo tiene el defectillo anteriormente citado, el de que no juega para marcar goles sino para evitarlos. De ahí, probablemente, que France Football lleve a Griezmann en su última portada sugiriendo, orientando, proponiendo, insinuando y aconsejando a los electores que no vería con malos ojos la elección del delantero del Atlético de Madrid. Ojo, el año 2018 de Griezmann ha sido fantástico, extraordinario; ha ganado el Mundial, la Supercopa de Europa y la Europa League, pero la Europa League es la Champions pobre, la Copa de Europa de los que no pueden jugar la Copa de Europa, la puerta trasera de la máxima competición continental de clubes, esa que Varane viene de ganar tres años seguidos. Atención, ni uno ni dos sino tres añazos seguidos.

Mis tres candidatos son los anteriormente citados: Modric, que ganó la Champions y fue subcampeón mundial con la selección de Croacia, que es un país de 4 millones de habitantes; Cristiano, que ganó la Champions y se hartó de marcar goles; y Griezmann, pero es muy posible que el Balón de Oro de 2018 lo gane el delantero del Atlético de Madrid porque la revista que entrega dicho premio ya ha gritado desde su última portada "¡Viva Francia!". En Francia quieren que Griezmann coma en la mesa de Cristiano y de Messi, necesitan que Griezmann como en esa mesa, sueñan con Griezmann comiendo en esa mesa, y ya le han puesto el mantel en forma de entrevista y de portada. El pobre Varane es defensa y, al parecer, los defensas comen por ahora en la mesa de los niños pequeños.

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