El penúltimo raulista vivo

Foul play

Por Facebook circula un canal llamado Matar a Tom Henning. El árbitro noruego tuvo que huir el miércoles de Londres oportunamente disfrazado tras cambiar la hora del vuelo y salir por la puerta de atrás de Stamford Bridge, y su casa está siendo constantemente vigilada por la policía para evitar que cualquier loco peligroso le agreda a él o a cualquiera de sus familiares. A Anders Frisk ya le pasó algo similar con estos chicos del Chelsea, curiosamente también con el Barça por medio, y decidió colgar el silbato y mandarlo todo a paseo. Aquello fue hace cuatro años y por aquel entonces todavía no funcioaba la compleja red de favores arbitrales conocida como platinato sino el johanssonato, que también era muy complejo pero al estilo sueco. El club propiedad de Abramovic, que de favores sabrá un rato, ya se ha apresurado a pedir perdón, pero Henning está encerrado en su casa sin poder salir, su mujer no se atreve a abrir las ventanas y sus hijos no pueden ir al colegio sin escolta. A eso le llamo yo fair play.

No creo que nadie tenga que salir nunca y bajo ninguna circunstancia de un campo de fútbol con bigote postizo y temiendo por su integridad física, pero si el miércoles alguien debió pasar por ese trago no fue Henning sino Drogba, el atleta africano que cobra 31.000 libras esterlinas semanales. Me pregunto qué habría pasado si, tras uno de sus infames calcetinazos, Drogba hubiera sido acosado y perseguido por todo el campo por Henning, y éste no parara de gritarle a la cara "¡manta, que eres un manta, maleta, maletilla, maletón, vete a tu casa por fallón!", agitando mucho los brazos y echándole a su público encima. De Ballack ni siquiera puedo decir eso. El alemán nunca me pareció una maravilla de la ciencia, pero es que lleva cuatro años arrastrándose por los campos de fútbol y repartiendo con total impunidad tarjetas de visita entre aquellos colegas suyos de profesión que sí saben ejercerla.

Estos u otros parecidos, de la misma jaez en cualquiera de los casos, son los del fair play de las narices, los que chantajearon al elocuente Angel Villar para que no se jugara el partido amistoso entre España e Inglaterra en el estadio Santiago Bernabéu por racista, los que vienen a darnos lecciones de comportamiento, los que persiguieron por medio mundo a Luis Aragonés con aquella falsaria polémica con Thierry Henry, los que no tuvieron la más mínima duda en sacar a la calle de la demagogia todo el foul play posible con objeto de hundir en la miseria a la candidatura de Madrid-2012. Henning no puede salir de su casa y ahora mismo de lo que se trata es de impedir que un tarado no le queme el coche o se cuele por una de las ventanas de las habitaciones de sus hijos. A estas situaciones tan lamentables nos conduce la ciencia ficción de los villaratos y los platinatos. Si Drogba se hubiera ganado el miércoles sólo 1.000 de las 31.000 libras que cobra a la semana, nada de esto habría sucedido. Por eso el Chelsea no le piensa renovar.
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