El penúltimo raulista vivo

Florentino, Ramos y aquella teoría de Tierno Galván

No es cierto que el Real Madrid haya tasado a Sergio Ramos en noventa millones de euros. El club ya le puso precio al jugador en su momento cuando amplió y mejoró su contrato, y lo hizo a través de la cláusula de rescisión que quedó establecida en doscientos millones. Alfredo Relaño dice hoy en su columna del diario As que, al tasar a Ramos en noventa millones de euros, el Real Madrid estaría dándole la razón al jugador en su reivindicación de cobrar más dinero puesto que nunca se ha pedido tanto por un defensa central, pero ese es un argumento falsario porque lo que sabemos, lo que está escrito en un documento oficial, es que Sergio firmó de su puño y letra un contrato por seis millones al año con una cláusula de doscientos y el futbolista se sintió entonces generosamente pagado. El United, con dinero fresco en el bolsillo, juega sus cartas tratando de establecer una conexión, que es tan falsa como el argumento de Relaño, entre la salida de De Gea y la de Ramos. ¿Qué diferencia la situación de uno y otro jugador?... Pues que al primero sólo le queda un año más de contrato mientras que al segundo le quedan dos, y que David se irá gratis en junio de 2016 si el Manchester no vende ahora.

Habrá quien diga sobre los contratos del fútbol lo mismo que Enrique Tierno acerca de las promesas electorales, que están para no cumplirse, pero debe ser que yo tengo una idea más "capriana" de la vida porque pienso todo lo contrario, que tanto la palabra dada como los documentos suscritos entre las partes están para ser cumplidos. A favor de que un futbolista deje de cumplir lo pactado suele esgrimirse el argumento de la infelicidad: "Fulanito no está contento". Pero, ¿y el club?... Un club de fútbol contrata a un jugador muy prometedor y después resulta que al chico le asusta el "cricrí" de los grillos por la noche y el pobre no le pega una patada a un bote; la infelicidad del empleador es evidente y, aún así, si el trabajador se niega en redondo a aceptar una salida y coloca sus posaderas en el banquillo, al club no le quedará otra que cumplir íntegramente su contrato... como es de ley. Pongamos por caso a Khedira: el Real Madrid, que estaba muy triste por tener que pagar a un futbolista que se borraba cada dos por tres, ha tenido que comérselo con chucrut pese a saber que llevaba desde enero coqueteando con medio mundo.

Poco habrá que hacer si al final el Real Madrid y Ramos acuerdan que lo mejor para todos es una salida razonable. En ese caso perderán los dos, pero mucho más el jugador. Habrá que darle las gracias a Sergio por tantos años de esfuerzo y dedicación y desearle la mayor de las suertes en su nuevo destino, que a buen seguro será peor que el actual. Pero, ¿y si al final Sergio Ramos se queda?... Habrá que estar muy atentos a la evolución de una relación que, como sucede con las canciones de Pimpinela, ha saltado por los aires rota en mil pedazos. Y no me refiero sólo a quienes dirigen el club sino también a la afición. A Cristiano acabaron perdonándole la metedura de pata, de la que posteriormente él mismo se arrepintió, pero Cristiano sólo hay uno porque es el mejor. El portugués sí encontró consuelo económico aunque los tiempos de la "reparación" acabó marcándolos Florentino, como debe ser. Hubo otros que, antes y después que él, quisieron imitar a Cristiano y sin embargo las miguitas de pan no condujeron a la puerta del despacho presidencial sino a la que da a la calle Padre Damián. Espero que no sea el caso.

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