El penúltimo raulista vivo

Fergie y el holocausto caníbal

Se retira Ferguson. Veintisiete años ha aguantado Sir Alex sentado en el banquillo del Manchester United, que al poco de hacerse pública su marcha confirmó que sería inmediatamente sustituido por David Moyes. La tercera noticia es la de que José Mourinho, que está en todos los guisos desde el día siguiente a que fichara por el Real Madrid, no dirigirá al equipo inglés nada más retirarse el escocés. Eso era precisamente lo que se había vendido hasta ahora: Mou sucedería a Fergie al minuto siguiente de que éste anunciara su adiós. A la vista está que eso no será así y lo que ahora se aduce para defender la anterior teoría es que el técnico del Real Madrid ya "lo tiene hecho" con el Chelsea y que además Bobby Charlton no traga al portugués.

Las fuentes, siempre las fuentes. Contaba el otro día Miguel Angel Aguilar, que lleva casi medio siglo en la profesión y que sabe muy bien de qué va esta vaina, que hace algún tiempo le llamaron para decirle que un conocidísimo periodista residente en Guadalajara, íntimo amigo suyo desde tiempos inmemoriales, acababa de morir. "Paré el coche", cuenta Aguilar, "llamé a su casa y el muerto me cogió el teléfono para decirme que estaba comiendo en el jardín". Sigue diciendo Miguel Angel que, nada más cortar la comunicación, se puso rápidamente en contacto con el periódico: "Oye, ¿Cómo estás dando esa noticia?... Acabo de estar hablando con él". Respuesta: "Pues nuestras fuentes son buenísimas".

Veintisiete años. Se dice pronto. El Manchester United era hasta hace dos días el club más rico del mundo y, pese a ello, de 1986 para acá ha ganado sólo dos Copas de Europa, una cada trece años y medio. ¿Muchas? ¿Pocas?... No lo sé, lo que sí sé es que nadie se atreverá a decir que Ferguson ha fracasado, más bien al contrario. Aquí, en España, la cuna del fútbol y de otras tantas cosas, se asegura con ligereza que Mourinho ha fracasado porque no ha ganado la Champions, que es para lo que le trajo Florentino Pérez, en los tres años que lleva en el club. Lo que envidio del Manchester, y en general de la Premier, es el carácter a la hora de apostar por un proyecto, el que sea, y mantenerlo contra viento y marea. Envidio yo a la Premier, que no soy nadie, y al parecer también la echa de menos Mourinho. Comprensible, y más aún después del holocausto caníbal vivido ayer en el estadio Santiago Bernabéu. El carácter no se compra, el carácter se tiene o no se tiene.

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