El penúltimo raulista vivo

Falta el Primo Eso

De que el conflicto entre la Liga de Fútbol Profesional y la Asociación de Futbolistas Españoles acabe en la Audiencia Nacional tengo la misma opinión que cuando veo a los Matamoros o a uno de Gran Hermano molestando con querellas y haciéndonos perder a todos el tiempo: la justicia española tiene cosas más importantes que tratar y por las que preocuparse. Puede que la AFE tenga razón y puede que no, pero uno siempre ha tenido la sensación de que los jueces de la Audiencia están para otras cosas, y significadamente para aquellos delitos que tienen que ver con el terrorismo o con las drogas. Ya sé que también conoce de convenios colectivos, pero tengo para mí que Luis Rubiales está amenazando/jugando con la Audiencia, y agotando paralelamente las últimas vías de negociación con la LFP, y que al final puede llevarse un disgusto serio.

El conflicto, por supuesto, no es el del día 2 puesto que en última instancia los futbolistas no se negarían a jugar en esa fecha pese a estar recogida como festiva en el convenio; el conflicto es el de una deuda que se mantiene con varios clubes: a los profesionales del Betis, por ejemplo, se les debe según parece más de 9 millones de euros. Lo que pasa es que la AFE lo ha explicado mal y tarde, y los aficionados, y los que no lo son, pueden sacar la conclusión de que los jugadores no quieren saltar al campo el día 2 de enero porque aún están con la resaca del fin de año. Otro que no se entera, o que se entera demasiado, es José Luis Astiazarán, presidente de la patronal; él no ha tenido Marsans o Air Comet que hundir, pero yo al ex de la Real Sociedad no le dejaría las llaves de mi casa para largarme de fin de semana. Desde septiembre llevan diciéndole que esto podía suceder, y desde septiembre lleva don José Luis escondiendo el problema debajo de la alfombra del despachazo que tiene en la calle Hernández de Tejada.

Y ahora Astiazarán, como reiteradamente Angel Villar, recurre al falso sentimentalismo de decir que el fútbol español es "una familia". Sí, sí... la familia Addams, con Gómez, Morticia y Cosa por ahí correteando. El penúltimo espectáculo lo ofreció este grotesco grupo con el show de Pep Guardiola y esa manía suya tan cool pero tan poco práctica de viajar un segundo antes del partido como hacían el capitán Kirk y el señor Spock para moverse de planeta en planeta. Y ahí ves a Jorge Pérez, que al lado de Gerardo González es el botones Sacarino, metiéndose donde nadie le llamó, y luego corriendo para arriba y corriendo para abajo para así intentar sacar la pata de donde él solito la metió. Lo dicho, los Addams en versión cañí. Ojalá le paguen a todo el mundo lo que le deban, pero las cosas, queridos Rubiales y Astiazarán, no se hacen así. Diría que vais a acabar con la gallina de los huevos de oro si no fuera porque ya os habéis comido hasta la cáscara. Sólo le falta por entrar en escena al Primo Eso. ¡Menuda familia!...

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