El penúltimo raulista vivo

Falcao y Simeone, el rayo y la centella

Al arcángel Radamel se le está poniendo una cara de Hugo Sánchez de padre y muy señor mío. Lo cierto es que desde que el mejicano dejara de ametrallar las áreas rivales no recuerdo un justiciero de mayor enjundia que el de Santa Marta. A Falcao, como a Hugo, no le hace falta "asociarse", como dicen ahora los modernos, porque él puede guisárselo y comérselo a dentelladas, con una voracidad que ya digo que me recuerda mucho a la de Sánchez, siempre atento, capaz de hacértelo en un baldosín, ambicioso y letal, un rayo que no cesa. Al hablar de Falcao lo hacemos probablemente del mejor finalizador del momento, y sí hay algo que le distancia de Hugo: yo creo que Sánchez nació en una reyerta y el primer colmillo que echó en la cuna fue el retorcido mientras que a Falcao le veo un buen tipo, incapaz, por ejemplo, de llevarse la mano a sus partes o dejarle los tacos a un rival.

Me gusta mucho Falcao y, ya lo dije aquí, me gusta mucho también el Simeone entrenador, bastante más que el Cholo futbolista. Creo que su "discurso", como vuelven a decir los modernos, es sincero, sin tantas alharacas como el de muchos de sus colegas de profesión, desprovisto de poesía pero abundante en sentimiento. Pongo la tele y veo a Filipe Luis diciendo que si no ha escuchado cien veces la palabra "ganar" en las últimas 48 horas no lo ha hecho ninguna. Cuando oí a Simeone decir que las finales no se juegan sino que se ganan no tuve la menor duda de que el Atlético de Madrid pasaría por la piedra al Chelsea, de lo cual me alegro por supuesto enormemente. Tengo muchos amigos del Atleti y, pese a que existe una peligrosa veta colchonera que suele formar una innecesaria y vulgar pinza con el Barcelona para fastidiar al Real Madrid, yo me pongo muy contento con sus victorias.

Por otro lado, algo tendrá el Atlético de Madrid cuando se bendicen así sus fichajes. Dejando a un lado a Torres, que ayer me recordó a la sombra del cochero de Drácula sobre el terreno de juego, el club colchonero ha contratado de 2006 para acá a tres de los mejores delanteros del mundo: Agüero, Forlán y ahora Falcao. Yo a Radamel, como al primero de la lista (Forlán, por edad, ya no podría aunque a puntito estuvo de hacerlo en el Real Madrid) le veo jugando al fútbol en el estadio que a él le dé la real gana; y, como en el caso del Kun, el Atlético deberá disfrutar del tiempo que el colombiano decida que ése estadio es el Vicente Calderón. El Atlético de Madrid es supercampeón de Europa por derecho propio y porque tiene un rayo sobre el campo y una centella en el banquillo. A celebrarlo.

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