El penúltimo raulista vivo

Extirpar a Guti

A veces nos preguntamos por qué los canteranos no acaban de triunfar en el Real Madrid y sin embargo sí lo hacen en otros sitios. Esta temporada otoño-invierno se lleva Negredo. El delantero centro cedido al Sevilla es muy "ponible", como suelen decir en los grandes almacenes cuando te quieren colocar un traje de chaqueta o un abrigo: "y, además, es muy ponible". Pues Negredo es eso precisamente, "muy ponible". Cualquiera que sepa un poquito de fútbol se da cuenta de la progresión de este chaval y del extraordinario futuro que tiene por delante. Pero es que el Real Madrid, que para lo bueno es diferente al resto, también lo es para lo malo. Es muy complicado que, salvo que surja una generación de futbolistas únicos e irrepetibles del tipo de la Quinta del Buitre, un canterano tenga la imprescindible regularidad que le permita explotar y demostrar sus condiciones. Es más, de quedarse para no jugar, ese futbolista corre el serio riesgo de estancarse y acabar sus días en el limbo.

Por otro lado, el ogro del Bernabéu, siempre voraz, necesita que le suministren de carne fresca a diario. Su apetito crece a medida que las cosas se complican y cuando pintan bastos, que es siempre que el equipo no golea y extasía al personal, tiene una necesidad perentoria de focalizar el orígen de todos sus males. En esa situación, cuando en otros clubes se salva al pobre chico que acaba de llegar, en el Madrid se le machaca sin misericordia. Y luego sí, luego se echa de menos a Negredo, Mata, Parejo y compañía. Mata, por ejemplo, es un clásico: "pero, ¿cómo es posible que dejaran escapar a este chaval? ¿Es que no tienen ojos en la cara?"... Y ahora, y mucho más después de su golazo del otro día, el "ponible" es Negredo, a quien hay que recuperar ya, ahora mismo, en este preciso momento, mejor ayer que hoy... ¿Recuperar para qué? ¿Para jugar? ¿Y en lugar de quién? ¿Y cuándo Negredo falle un gol a portería vacía, qué?...

Otro aspecto que podría disuadir definitivamente a los chavales de intentar dar el salto al primer equipo del Madrid, que debería ser su sueño, prefiriendo a lo mejor un destino intermedio más relajado, es el trato que en la actualidad se dispensa hacia futbolistas que llevan en esa casa más de quince años. Esta es también una moda muy reciente puesto que, históricamente hablando, el trato hacia los mayores siempre fue proverbial. Yo, que soy raulista, no soy sin embargo gutiísta; me parece que Guti ha tirado por la ventana unas virtudes futbolísticas que a la fuerza tendrían que haberle convertido en el líder indiscutible de este equipo. Guti es a ratos genial y a ratos cabra loca, pero el tanto por ciento a favor de la segunda opción es tan abrumador que el Madrid no le saca rendimiento: te gana un partido y te complica diez. El otro día, en Alcorcón, Guti volvió a canalizar erróneamente la tremenda indignación que le invadía por dentro al ver que un equipo de Segunda B goleaba a su Madrid.

Me parece que el 4-0 fue culpa de los jugadores. Uno lo intentó, otro se revolvió y nueve pasearon a Miss Daisy por el campo. Poca cosa incluso para el Alcorcón. Y en el descanso, con el 3-0 en el marcador, tendría que haberse visto la mano del entrenador con Guti. Si yo hubiera sido Pellegrini le habría dicho lo siguiente: "Mira, José María, tú sólo tienes más clase y eres mejor futbolista que los once del Alcorcón, pero eso tienes que demostrarlo en la segunda parte liderando a este equipo. Quiero que embeleses a los aficionados que están en la grada y que mañana se lea en la prensa que este partido lo ganó Guti en la segunda mitad. Sé que te quema vernos en esta situación, pero también sé que si hay alguien que puede sacarnos de este atolladero eres tú. Juega al fútbol y haz jugar a tus compañeros. Lidéralos y no caigas en la tentación de revolverte a la primera entrada. Dános una clase, Guti". Pues no. Pellegrini cambió al único que tenía sangre en las venas por miedo a quedarse con 10 y el Madrid perdió por 4-0. Y ahora la afición quiere expatriar a Guti y excomulgar a Raúl, 30 años entre los dos en el club. El madridismo tiene localizado el problema. A extirpar. Escalpelo...

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